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| Fernando Ramón Vegas Torrealba |
Entendemos
que la dialéctica es un método científico que tiene raíces en Aristóteles,
Kant, Hegel y Marx. En Aristóteles, la potencia y el acto van sucesivamente
cambiando la naturaleza de las cosas hasta llegar a la entelequia que es el fin
del desarrollo. Con Kant, el ser se maneja con una inmanencia que lo impulsa a
avanzar dentro de un orden natural de progreso para alcanzar el estado de
perfección. Hegel nos muestra que hay una lógica dialéctica que guía el
desarrollo de la razón, del espíritu, en un discurrir de choques que van
destruyendo lo malo y conservando lo bueno, un continuo conflicto que nos
conduce al cielo de la razón, la estabilidad final. Marx fue su entusiasta
seguidor hasta que la interpretación histórica de la realidad alemana del Siglo
XIX lleva a Hegel a señalar que el desarrollo dialéctico culmina en la
perfección del estado monárquico
prusiano, allí termina el ilustre alumno
con la escuela del maestro y amolda la dialéctica a la historia despojándola
del carácter inmanente y espiritual, con lo cual se propone hacernos comprender
la dinámica del desarrollo real de los fenómenos sociales basada en la
contradicción central de la lucha de clases. Al final, son todas filosofías
deterministas porque también para Marx hay un final de satisfactoria
estabilidad y paz que es el comunismo.
Cuando
iniciamos militancia en la Juventud Comunista de la UCV en 1966, en la CEL de
Derecho, nos pusieron en las manos dos libros: la novela de Nicolai Ostrovsky,
Así se Templó el Acero y Los Principios Fundamentales de la Filosofía Marxista
de Georges Politzer. En el segundo se exponen las cuatro leyes de la dialéctica
marxista: 1ra: El cambio dialéctico, todo cambia permanentemente; 2da: El encadenamiento
de los procesos porque los procesos de cambio no son aislados, se relacionan
entre sí; 3ra: La contradicción: hay una constante pugna entre contrarios que
dinamiza los procesos de cambio, y 4ta: El progreso por saltos o ley del salto
cualitativo, lo que quiere decir que el cambio que se produce en las cosas es
transformador, lo nuevo es cualitativamente distinto a lo viejo.
Volviendo al
inicio. Decíamos que el Socialismo ya ha sido revisado. Tenemos noticia de las ideas revisionistas de líderes como
Eduard Bernstein quien decía “el movimiento lo es todo, la meta final no es
nada”, queriendo significar que lo importante era conseguir mejoras y
reivindicaciones dentro del capitalismo y las democracias burguesas y que lo
mejor era olvidar lo demás, incluso la propia intención de llegar al poder para
establecer el socialismo. Antes también lo revisó Karl Kautsky quien expuso que
la revolución socialista sólo era posible en los países donde no existen
democracias formales porque donde las hay se debe participar en sus elecciones
participando en coaliciones que los lleven al ejercicio del poder. Como se
puede apreciar la revisión conduce al
rechazo del socialismo. Estas ideas se posicionaron en la Segunda Internacional
Socialista Obrera (1899) que se acogió a
los sistemas electorales para acceder al poder y que posteriormente, en 1914,
se dividió entre los partidos socialistas que apoyaban a la Primera Guerra
Mundial y los que no, naciendo al poco tiempo la Tercera Internacional
Socialista, creada por Lenin quien ya había triunfado en 1918 con la Revolución
Bolchevique.
No obstante,
lo que no ha sucedido aun es una renovación del Socialismo. No de los procesos
para llegar al poder o de las formas de lucha para “asaltar el cielo” como
exclaman los izquierdistas que conservan la visión romántica de la Revolución
de Octubre -que también de joven compartimos- sino sobre el tema de qué se va a
hacer una vez se alcance el poder. ¿Cuál socialismo se deberá llevar a cabo,
será el soviético, el chino, el cubano, el venezolano o uno distinto a ellos?
Tampoco se trata de fórmulas gradualistas o inmediatas. Es sobre el contenido
mismo de su institucionalidad y no sólo de su nombre que es lo único que cambian por estos días. Hablamos de lo que
Maurice Hauriou denomina Institución persona o corporativa para definir a las
que tienen estructura organizativa e Institución Cosa para determinar a la que
sostiene procesos y costumbres y alrededor de las cuales se agrupa la gente por
un fin común.(1) ¿Llegado el
socialismo, habrá una transformación de todas las instituciones del
capitalismo, se modificarán unas si y otras no, o -si acaso- cambiando nada más
el nombre? Esto hay que precisarlo. Es necesario crear un teoría nueva porque
el socialismo como actualmente se conoce por su teoría y praxis no funciona
bien.
Aunque no nos
proponemos hacer un catálogo de la los órganos políticos, económicos y sociales
del socialismo ya suficientemente conocidos y criticados por ineficientes
y desfasados, en el transcurso de este
ensayo recordaremos conceptos que gravitan sobre el particular socialismo (¿del Siglo
XXI?) que aqueja a Venezuela.
El MÉTODO MARXISTA PARA ESTUDIAR LA REALIDAD:
La primera
ley de la dialéctica marxista habla del cambio permanente al que están
sometidas todas las cosas porque hasta las piedras sin moverse del sitio
cambian por efecto de la erosión del agua y el viento, aunque nunca dejen de
ser piedras.
De todos los
valores que se van agregando al bien durante el proceso manufacturero hay uno
que es vital porque da forma al producto final, es la suprema causa eficiente,
y ese es el trabajo. Cuando el bien va al mercado como mercancía tiene un valor
que se determina por los costos de los insumos que le van añadiendo valor al
producto (valor agregado) pero además hay un valor adicional que el capitalista
enmascara como margen de ganancia (la
remuneración del dueño o capitalista) que para la tesis marxista es un plus
valor (plusvalía) que viene dado por la acumulación en el producto de horas-hombre de trabajo que no son
remuneradas por el patrono. En otras palabras, el margen de ganancia no es una
ocurrencia sin base real y llevada por lo que desea ganar el empresario o
capitalista, está relacionado con la acumulación de horas de trabajo que están
en el bien, no estamos hablando del precio total que incluye costos +
beneficio, sino -más allá de eso- de la parte del precio que representa el plus
valor que proporciona el trabajo y de la que se apropia el capitalista porque
no lo remunera o la hace de manera incompleta. Para que sea de bulto la ejemplificación
del asunto, podemos retratar el caso en que por más caprichoso que sea el dueño
y desee cobrar un precio estrambótico para maximizar su beneficio jamás podrá
vender un saco de naranjas por el precio de una lavadora porque no conseguiría comprador, y es que
salta a la vista que la cantidad de horas de trabajo para fabricar una lavadora
es muy superior a las que se acumulan en la recolección y empaque de las naranjas.
La acumulación de horas de trabajo en el bien final es tan determinante para
entender el fenómeno de la plusvalía como lo es la piedra clave para sostener
el arco.
Ahora bien,
para poder llegar a una idea de cómo renovar el socialismo primero debemos
analizarlo dentro del contexto actual partiendo del hecho de que la aplicación
del socialismo como lo concibieron Marx, Lenin, Stalin, Mao y Fidel, así como
las malas copias de Chávez y Maduro, no tuvo éxito, y es necesario averiguar
que pasó y por qué todos fracasaron. Es por ello que es pertinente hablar de la
plusvalía y preguntarnos, por ejemplo, si hoy en día los únicos que aportan
plusvalía son los obreros. Debemos también interrogarnos sobre la nueva clase media porque es obvio que ya no
se trata de los pequeños burgueses del Siglo XIX puesto que hoy en día la clase
media está inserta en los procesos productivos como veremos más adelante. Esto
no quiere decir que se eliminan las contradicciones, por el contrario, se
amplían porque ya no podemos verlas a través del lente de la clase obrera como
único sujeto activo que confronta con el patrono. Igualmente, hay que hacer una
reflexión sobre el ser humano, sobre su esencia, lo que lo guía y dinamiza en
un proceso creativo y útil que lleve a inventar un nuevo modelo de socialismo que no
choque con las inmanencias fundamentales del ser humano. Dicho sea de paso,
Marx no es negador del espíritu lo que ocurre es que le antepone la materia, de
manera que el método dialéctico marxista continua siendo aplicable. A fin de
cuentas el objetivo de este trabajo no es establecer el predominio de la
materia sobre el espíritu o al revés. También aprovechamos para decir que el
uso de la dialéctica marxista como una herramienta metodológica no es algo
privativo de los miembros de los partidos comunistas o aquellos que sin serlo
se proclaman marxistas.
ENTENDAMOS AL SER HUMANO COMO INDIVIDUO Y COMO SER SOCIAL:
Ontológicamente
el hombre y la mujer, están dotados de inmanencias como el llamado sentido
común, un “inmanentismo absoluto” gramsciano(2). Pero, hay otras inmanencias que marcan su personalidad y que
naturalmente van sufriendo modificaciones en el decurso de la vida, primero
socializando en familia y luego en la escuela. De este tipo son dos las que
señalaremos como trascendentes para la participación del ser humano en sociedad,
esto es, como ser social.
Las
personalidades son individualistas o gregarias. La primera marca la tendencia a
hacer y resolver por sí y para sí, mientras en la segunda la tendencia es a
actuar con y para los demás. La virtud
del individualismo es la creatividad y su desviación el egoísmo. La virtud del
gregarismo es la solidaridad y la desviación es el colectivismo ciego y la
mansedumbre acrítica.
Hasta ahora
hemos presenciado como a lo largo de la historia los países capitalistas
orientan sus leyes y políticas públicas para proteger al individualismo al
amparo de los principios del liberalismo
económico, mientras que en los países que han sido
y son socialistas se protege al
gregarismo. Es de destacar que
políticamente en los primeros se garantizan las libertades civiles y DDHH y,
además, podemos añadir que la competencia de mercado acicatea la
creatividad que es la gran
virtud del individualismo. Por otra parte, en el socialismo la
tendencia política es hacia el autoritarismo y
la limitación del ejercicio
de los derechos civiles, además de que
centraliza la economía lo que pone obstáculos para la creatividad y ello no
necesariamente mejora la calidad del instinto solidario que es la virtud del
gregarismo. Es en los defectos donde se pone de bulto el problema del
egocentrismo y el egoísmo como vicio y desviación del individualismo que es
protegido y alentado en el Capitalismo, aunque también en el socialismo existen
desviaciones como el colectivismo ciego y acrítico que suele ser lo fundamental
en el apoyo político de sus líderes con las conocidas consecuencias punitivas
para la disidencia, además de supresoras de toda creatividad que no tenga por
objeto la exaltación del sistema y su gobierno.
La
experiencia personal que tenemos en los países socialistas de la Europa del
Este anterior a 1990 (antes de la caída de la URSS) es que en las economías de
planificación central todo lo que sucedía en la industria, comercio, investigación
científica y tecnológica, educación, cultura, inversión social y de
infraestructura, tenía que estar previsto en el Plan o no existía formalmente.
No obstante, habían hechos que escapaban al Plan, como el cambio de divisas en
el mercado negro, las reparaciones de automóviles y electrodomésticos, trabajos
de albañilería, plomería, electricidad y ampliaciones de casas, porque eran
realizadas por particulares debido a que las empresas estadales que se ocupaban
del asunto siempre tenían una larga lista por delante para llevar a cabo el
servicio. Estas personas que trabajan por su cuenta también eran obreros y
empleados que laboraban para el gobierno en fábricas y talleres y lo usual era
que tomasen prestadas las herramientas de su lugar de empleo y también las
piezas de repuesto. Se trataba de un circuito económico paralelo al oficial y
tolerado por las autoridades. Más aun, en la antigua Checoslovaquia, se podían
observar diferencias sociales entre el ciudadano común y, no sólo con los
miembros de la Nomenklatura del Partido Comunista, sino con ingenieros y
técnicos que hacían asesorías y trabajos fuera de su país y cobraran en divisa
fuerte con lo que tenían acceso a unas tiendas llamadas Tuzex que vendían cualquier
producto de marca, de lujo y de última creación fuese prenda de vestir, joyas o
vehículos. Naturalmente, era prominente la diferencia entre un praguense que
conducía un Skoda o un Lada al compararlo con el que manejaba un Mercedez Benz
o un Audi. Observemos que en el circuito económico paralelo en alusión hay un
predominio de la satisfacción individual sobre la gregaria que contradice a la
“realidad socialista” para el caso de quienes necesitan reparaciones en sus
viviendas, por ejemplo, y, en el segundo
caso, porque el Estado Socialista se aprovecha del instinto individualista para
retirarle las divisas que ganó el técnico fuera del país haciendo uso de las tiendas Tuzex. ¡Qué
ironía! Puro “realismo socialista”.
La
contribución que la creatividad del individuo entrega a la generación de
invenciones y procesos tecnológicos es muy importante para la producción de
bienes y servicios, así como para mejorar la producción de alimentos. Veamos una lista de países según su capacidad
de producir patentes de invención por ante la OMPI al 2017 para ilustrar el
tema y llegar a conclusiones:
1 Suiza (1), 2
Suecia (2), 3 Países Bajos (9), 4 Estados Unidos de América (4), 5
Reino Unido (3), 6 Dinamarca
(8), 7 Singapur (6), 8 Finlandia (5), 9 Alemania (10), 10
Irlanda (7), 11 República de Corea
(11), 12 Luxemburgo (12), 13 Islandia (13), 14 Japón (16), 15
Francia (18), 16 Hong Kong (China)
(14), 17 Israel (21), 18
Canadá (15), 19 Noruega (22), 20
Austria (20), 21 Nueva Zelandia (17), 22
China (25), 23 Australia (19), 24 República Checa (27), 25
Estonia (24)
El número que aparece entre
paréntesis es el lugar que ocuparon el año anterior, 2016. Organización
Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI)
Apreciemos
que entre los 25 países hay uno sólo que es socialista, China, aunque conviene aclarar
que su crecimiento y su desarrollo esta originado en la adopción de políticas
propias del capitalismo y no del socialismo en sectores territoriales definidos
por su gobierno. Todos los demás, sin importar si políticamente son liberales,
socialdemócratas, socialcristianos, de inspiración izquierdista o derechista,
practican políticas económicas de mercado abierto. De manera que la correlación
entre la capacidad de inventar y producir patentes industriales está
relacionada con la libertad económica que a su vez favorece al individualismo y
éste a la creatividad. Naturalmente, que también hay factores institucionales y
académicos que tributan en el mismo sentido de la capacidad de producir
patentes como lo son las instituciones educativas de nivel superior, y el apoyo
estadal y corporativo privado a la investigación básica y tecnológica.
Las ventajas
que el individualismo aporta al crecimiento y desarrollo económico saltan a la
vista, tanto como la capacidad de distribuir riqueza y satisfacer necesidades
se observan en el instinto solidario que deriva del gregarismo. De manera que
deberíamos entender que ambas atribuciones que en principio son contradictorias
deberían hacer síntesis para marchar de la mano.
Los seguidores
del socialismo deben abrir los ojos y tomar nota de estos hechos que son reales
y no inventados por la derecha imperial o local. Y es que las cosas van
cambiando y la situación de los medios de producción, los modos de producción y
las relaciones de producción no es la misma que apreció Marx en su época. No
hablemos de que se han transformado sino de que han cambiado y eso debemos
registrarlo.
LA ECONOMIA ES UNA REALIDAD SOCIAL:
La economía
es un fenómeno social que acompaña a la humanidad desde sus orígenes. Desde
hace más de 200.000 años hombres y mujeres, instintivamente al comienzo y de
manera elaborada después, actúa para proveer alimento, cobijo y vestimenta para
sí y su familia.
Recolectores,
cazadores, agricultores, criadores de ganado, alfareros, constructores. Los seres
humanos fueron generando conocimiento que se acopiaba desde la experiencia al principio, luego se sumaron las
tradiciones orales, posteriormente aparecieron los textos y la educación
formal, pero en absolutamente todas esas etapas la capacidad de la creatividad
humana estuvo presente.
La producción
de bienes, una vez superado el umbral de subsistencia de la familia, quedaba
abierta al intercambio de excedentes entre semejantes, incluso se descubren cosas
como la sal muy apreciadas por su
capacidad de conservar y mejorar el sabor de los alimentos, que llega a ser usada
casi como una moneda. Nace el mercado como el lugar ideal donde se cruza la
oferta y la demanda. De manera que el mercado es más antiguo que el capitalismo
y el socialismo donde -por cierto- también existe el mercado, que sea libre en
el primero caso y se pretenda controlarlo en el segundo, es otro asunto.
Esa es una
primera realidad.
Otro fenómeno
que está siempre presente es la forma en que el ser humano se organiza para
resolver el reto de la supervivencia, verbigracia, para recolectar frutos silvestres, para cazar,
sembrar, criar animales, para hacer recipientes de barro, lanzas, macanas y
flechas, o luego, siglos después, para transformar cosas fundiendo y forjando
metales, descubrir del acero, la rueda y tantas cosas más.
El animal
caza su presa con las condiciones naturales que posee: su agudo olfato, sus garras
y sus fauces. El cavernícola requería de un medio para cazar y la razón le
proporcionaba la creatividad para elaborar una lanza, hacer una macana e ir
progresando hasta llegar al arco y la flecha.
El individuo
continuó progresando y devenido en herrero necesitó convertir un trozo de metal
de hierro en una espada y lo aleó con carbono para crear acero y luego con su
fragua, su yunque, su martillo y un recipiente de agua para templarlo, fabricó la espada.
En ambos
ejemplos, el del cazador y el del herrero, con los matices de tiempo y espacio,
están presentes los medios para entregar (producir) un resultado: una presa de
caza y una espada. Mutatis mutandi, estamos hablando de bienes de capital. Con
el fin de cazar para alimentar a la familia se necesita arco y flecha, se trata
de un medio (bien de capital) para obtener un producto de cacería. Con el
objeto de fabricar la espada lo que es mucho más complejo, se necesitan los
medios (fragua, yunque, martillo, etc.) pero además un lugar donde hacerlo: el
taller. De manera que aquí, además de los bienes de capital, también está
presente el taller que es el germen de la empresa.
Es una
segunda realidad.
Continúa el
desarrollo de la humanidad que se alimenta del conocimiento adquirido y la
creatividad individual para verterse en la producción de bienes y servicios, de
educación y cultura para responder al aumento de las necesidades humanas
convertidas en demanda social de soluciones. Germinan las grandes
agrupaciones de seres humanos como
naciones que se organizan como estados y tienen gobierno y territorio. Los
talleres de maestros y aprendices de la era feudal devienen en empresas con la
insurgencia capitalista. Ocurren la Revolución Industrial a mediados del siglo
XVIII en Inglaterra y la Revolución Francesa a finales del mismo siglo. Nace la clase obrera cuyo trabajo tienen
trascendente importancia en los procesos
productivos. En lo adelante, las contradicciones de clase afloran, crecen, se
agudizan, pero ceden porque la parte patronal de la confrontación negocia y
acuerda términos con los dirigentes sindicales, incluyendo la opinión de los
líderes obreros socialistas. En medio de las contradicciones, la revolución no
se procesa y triunfa, se posterga con cada contrato colectivo que se firma. En
las economías más desarrolladas donde las relaciones de producción son maduras
y las contradicciones se presentan con más fuerza, el conflicto (huelga) no
lleva a la revolución sino a la negociación y a la síntesis que no desemboca en
la toma del poder sino en un pacto continente de las concesiones que entregan
soluciones y proveen un tiempo de “paz laboral”.
Entonces –nos
preguntamos- qué es lo que acontece. Está claro que para la Revolución
Socialista no es fácil la tarea de hacerse del poder en los países desarrollados, no obstante, estimamos
que si ocurriese debería ser una acción propicia de llevar a cabo porque basta
con entregar cada uno de las fábricas y comercios, a la clase obrera y quedaría
realizado el socialismo.
Lo que sucede
es que el fenómeno de hacer una revolución socialista en un país con un capitalismo avanzado y desarrollado es
inédito, sólo la hemos presenciado en países feudales (Rusia de 1918 y China de
1945) o países atrasado y subdesarrollados africanos, asiáticos y
latinoamericanos. No cuenta aquí el socialismo Checoslovaco, por ejemplo, donde
se aplicó por efecto de los pactos celebrados entre las potencias aliadas
occidentales y la URSS de Stalin al término de la Segunda Guerra Mundial. No
hubo una revolución en su génesis sino el interés geopolítico de la URSS que
implantó el socialismo soviético en Bohemia, Moravia y Eslovaquia que entonces
era una república independiente e industrializada desde el fin de la Primera
Guerra Mundial que liquidó al Imperio Austro Húngaro y aquella se formó con el
nombre de República de Checoslovaquia y que, hoy en día, son dos estados
independientes: la República Checa (Bohemia y Moravia) y la República de
Eslovaquia.
¿Podría tener
razón entonces Kautsky cuando decía que la única manera de hacer la revolución
era en los países atrasados? ¿O será que la complejidad que van adquiriendo las
relaciones de producción influye de forma determinante en el cambio cualitativo
que generan las contradicciones en el capitalismo?
Apartando el
comentario sobre Kaustky, estamos frente a una tercera realidad.
La clase
media hoy en día no está formada por oficinistas, tenderos y amas de casa como
durante el Siglo XIX y primer tercio del Siglo XX. La clase media es una clase
profesional que tiene injerencia en la producción de bienes y servicios. El
edificio que el empresario constructor erige con el trabajo de albañiles,
plomeros y electricistas también necesita de arquitecto e ingeniero para hacer
el diseño de edificio y los cálculos estructurales, y todo ello acumula valor
al producto final. El creador de una patente de invención de un proceso industrial
que permite fabricar mejores cocinas, hornos y lavadoras que los actuales, le agrega valor a esos
productos. De manera que arquitecto, ingeniero e inventor se incorporan a la
generación de plusvalía. Por lo tanto, esa forma despectiva de referirse a la
clase media como pequeño burguesa (a la usanza de época de Marx y Lenin) debe
ser vista con una óptica más amplia, menos dogmática.
Esta es una
cuarta realidad.
Cuando lo que
existía era el taller de un artesano que fabricaba zapatos o muebles o cerámica
(Sociedad Feudal), el trabajo que se acumulaba al producto final era
proporcionado por el artesano y dueño del taller. De manera que aplicando con
rigor la explicación marxista, aquí no habría apropiación del valor del trabajo
ajeno porque la figura del operario era la misma del dueño. En otras palabras,
no hay plusvalía.
Con el tiempo
los talleres ampliaron su capacidad de producir incorporando aprendices,
personas que aprendían el oficio y colaboraban con el trabajo pero sin
remuneración.
Aquí vale la
pena una reflexión. En el capitalismo el dueño o patrón compra la fuerza de
trabajo como si se tratase de una mercancía, un insumo más. ¿Acaso es
posible pensar que en la era del taller
pluripersonal no hay plusvalía porque no hay valor agregado al bien final
proveniente de la parte del salario que no se paga al trabajador que o es el
mismo dueño o es el aprendiz quien tampoco percibe remuneración aunque si tiene
una contraprestación por la vía de la enseñanza del oficio?
El tema da
para especular más, pero deseamos centrarnos en lo concreto y es que el taller
como fruto del crecimiento de las relaciones de producción en Gran Bretaña con
sus telares en la época pre revolución industrial y con otras factorías ya en
plena revolución industrial, se dedica a la producción fabril, se organiza en
empresas y adopta el proceso taylorista para organizar el trabajo. De esta forma nace el capitalismo
británico que luego emerge en Europa
continental a partir de la Revolución Francesa.
Surge así la
empresa como elemento que une al factor capital con el factor trabajo para producir
bienes con un elemento adicional que coordina a ambos y es la gerencia o
dirección de la producción que se asegura de que la planta física y las
maquinas (bienes de capital) funcionen bien, los insumos necesarios para la
creación del producto fluyan incesantemente a las cadenas o mesas de
producción, se paguen los salarios puntualmente a los obreros y empleados,
entre otras cosas.
Bien, a
nuestros socialistas criollos les parece aberrante hablar de empresas porque la
asocian con el capitalismo y comienzan a usar nombres que no emanan de la
economía como ciencia ni siquiera de la mera observación del fenómeno
económico. El propio Marx hablaba de medios de producción lo que sí es una
denominación general que alude a la empresa, como también al taller, a una
finca agropecuaria o a una mina de carbón.
Entendemos
que la empresa que puede ser capitalista o socialista según quien sea el dueño,
es la unidad de producción o medio de producción en la que se encuentra el
capital con el trabajo bajo la coordinación de una gerencia para producir
bienes.
Esta es una
ineludible realidad.
Por otra
parte, siempre está la omnipresencia del mercado. Si el mercado es totalmente
abierto lo domina todo y si es regulado es más pequeño y su influencia es
menor. Pero el mercado nunca deja de existir como el lugar ideal donde se cruza
la oferta y la demanda.
Existen unas
leyes económicas que regulan al mercado de manera tan natural como lo es la
manera en que los niños llegan al mundo. Una de ellas dice que cuando la oferta
es mayor que la demanda los precios bajan y cuando es al revés y la demanda es
superior a la oferta, los precios suben. En el desconocimiento de esto por
parte de nuestros gobiernos está el origen de su incomprensión de los procesos
inflacionarios. Después hay otras razones que se le añaden y aceleran la
inflación, como el exceso de circulante que se traduce en una pérdida del valor
del dinero y que se refleja en los precios.
Esta es una
quinta realidad.
La sana
administración del patrimonio familiar siempre fue emblemática. Para los
romanos de la República Romana ser buen padre de familia incluía el manejo
acertado del patrimonio y la máxima era no gastar más de lo que se tiene porque
si se quiere poseer más es necesario aumentar los ingresos.
Así lo
hicieron los romanos en el manejo de la
res pública y también es así como deben hacerlo nuestros gobernantes
capitalistas o socialistas. No hemos tenido suerte, en ambos casos hemos
fallado porque no solamente hemos sido pésimos administradores sino que
desviamos el camino y nuestros gobiernos se han dejado penetrar por el
cáncer de la corrupción. Comprendemos
que corrupción no sólo es tomar para sí los dineros públicos (peculado) sino
también malversar, gastar con dispendio, descuidar el mantenimiento de los
activos del estado, regalar sin justificación ni regulación legal.
Sin duda, una
sexta realidad que salta a la vista.
¿CUÁL ES EL DILEMA?
El socialismo
político y económico hasta el presente forma un sistema cerrado de ideas
deterministas concebidas a la luz de la interpretación que el materialismo
histórico hace de los fenómenos económicos y sociales por aplicación a su vez
de una metodología creada por Marx que es la dialéctica materialista o
marxista. Su primera aplicación a la realidad de un país la hizo Lenin en la
Rusia Zarista.
Vladimir Lenin
conduce al partido Bolchevique al poder en la Rusia de 1918 y aplica el
socialismo a través de los Soviets para darle el control político y económico
de Rusia pero se percata del atraso del país cuasi feudal que dejaban los
Zares, de la pobreza que dejó la Primera Guerra Mundial, los estragos de la
guerra civil librada entre rusos rojos y ruso blancos apoyados por las fuerzas
de occidente, además de la falta de capital para el crecimiento económico y el
desarrollo social. Ante ese panorama, Lenin no intensificó la aplicación del
socialismo sino más bien, creó la Nueva Política Económica (NEP) para buscar
inversiones y hacer proyectos conjuntos con capitalistas occidentales pero
fallece en 1924 y, después de poco tiempo, Stalin establece su larga dictadura
socialista en la que a sangre y fuego industrializa a la URSS con sus planes
quinquenales, de forma determinante combate al nazi fascismo alemán para lo que
entregó 25 millones de muertos y, al igual que sus sucesores del Kremlin, se
embarca en una lucha por el poder mundial que hace gastar al estado Soviético
más de lo que produce. El resultado fue que mientras Occidente con los EEUU a
la cabeza generaba recursos para combatir a la URSS en la costosa guerra fría y
a la par mejoraba las condiciones de vida de su población, la Madre Rusia
disminuyó la calidad de vida de sus habitantes, perdió la guerra fría, colapsó
como estado y liquidó al socialismo en esa parte del mundo.
Otro modelo
socialista que existe es el Chino. Pero, ¿el sostenido crecimiento económico de
China se debe al socialismo? Todos sabemos que no es así. El Gran Salto Adelante de Mao, sin duda un
caudillo político y militar que tuvo éxito al derrotar a los japoneses y al
Kuomitang de Chiang Kai Shek, en lo económico resultó un desastre que generó
hambruna y muertes en China. No obstante, la tradicional y reflexiva sabiduría
China entendió que debía liberar fuerzas creativas y constructivas acicateadas
por el individualismo capitalista para crecer de manera acelerada. Para ello,
el liderazgo emergente post Mao, implantó la propiedad privada sobre los medios
de producción y el mercado abierto con libertades económicas en varias ciudades
y regiones costeras de su territorio. Hoy en día China es una potencia
económica de primer orden que recaba enormes ingresos que aplica para
desarrollar la parte agropecuaria y atrasada de su país, para ayudar a otras
naciones y mejorar su posicionamiento político en el mundo. Pero ciertamente,
nada de ello es un éxito del socialismo.
Podemos
hablar un poco de la Cuba Socialista. Un país sin riquezas naturales, dominado
desde su independencia a principios del Siglo XX por los EEUU, incluso ocupado
militarmente por Washington comenzando su vida republicana por ocho años, con
consecuencias coloniales como la ya derogada enmienda Platt y una base militar perenne en su territorio,
con crueles dictaduras consulares, breves espacios de gobiernos electos y corruptos, penetrado por la mafia de los
burdeles y casinos durante la dictadura de Batista. El Movimiento 26 de Julio insurge
contra el tirano Batista y lo derroca en enero de 1959. Su comandante,
Fidel Castro, hace su primer viaje a los EEUU y permanece 20 días visitando
varias ciudades en búsqueda de inversiones pero regresa con las manos vacías.
Voltea para la URSS y consigue su apoyo, se declara socialista y por ello la
Casa Blanca lo enfrenta con un bloqueo económico feroz que pone al pueblo cubano
a sufrir, pero, poco a poco, comienza a avanzar y mejora la calidad de vida de
la isla gracias a la ayuda soviética y sus países aliados. No obstante, el
socialismo se acabó 1990 en la URSS y quedó una Rusia arruinada que dejó sin
piso de sustentación a los cubanos. Llegó el difícil período especial que duró
casi diez años y fue la Venezuela de la Revolución Bolivariana de Chávez la que
ayudó intensivamente al gobierno cubano
e hizo una estrecha alianza en la cual Cuba le da cobijo defensivo al Gobierno
de Venezuela en todas las instancias multilaterales en las que a lo largo de
los años había construido relaciones con países asiáticos, africanos,
latinoamericanos y europeos.(3) Dicho sea de paso, los cubanos han actuado en
defensa y provecho de su patria y eso no es reprochable. Mientras que si lo es
la manera adulante y corruptora que la dirigencia del gobierno venezolano
despliega a lo interno y para relacionarse con el mundo buscando apoyo.
Por otra
parte, en Cuba se discute un nuevo proyecto constitucional en el que se
contempla la existencia de la propiedad privada de medios de producción y admiten las libertades del mercado buscando
encontrar la ruta del crecimiento, sin embargo, para nuestra cúpula
“revolucionaria” eso no está planteado porque lo que se debe acelera es la
profundización de su desastrosa visión del socialismo en Venezuela.
Queda el
ejemplo de Corea del Norte, a la que poco conocemos. No obstante, si sabemos
que aunque su población no flota en la abundancia tiene acceso a salud y
educación y debemos reconocer, además, que su gobierno ha logrado notables avances en
el desarrollo de tecnología nuclear y balística de corto y largo alcance y eso supone
que detrás hay infraestructura de investigación, apoyo propio y foráneo. No
comentamos ni preguntamos sobre por qué volcaron sus esfuerzos en el desarrollo
de sistemas de armas costosos y sofisticados, esa es una decisión de los
norcoreanos y no nuestra. Tendrán sus razones.
¿Qué tenemos
en común en los ejemplos sucintamente descritos?
No podemos
hablar de pérdida de la democracia porque salvo en Venezuela, ninguno de ellos
la tuvo antes del socialismo. ¿De manera que subjetivamente cómo pueden saber
los nacionales de esos países si la perdieron o no? No tienen vivencias democráticas. Según sea
la fuente, la democracia la conocen por referencia buena, regular o mala.
Son regímenes
autoritarios que practican un socialismo de catecismo, dogmático, imperecedero.
Sus principios son dogmas de fe y quienes osan tratar de modificarlos incluso
dando razones para hacerlo, lo primero que sufren es la acusación de apostasía.
Sus
liderazgos son perennes como el de los reyes que mueren en el poder. Tienen
linaje que ocupa cargos importantes en el gobierno y, con excepciones que
reconocemos, ejercen y disfrutan los privilegios que reciben.
La URSS,
China antes de sus reformas, y Venezuela practicaban y practican en el caso
nuestro, un socialismo que no es sustentable porque gasta por encima de sus
ingresos, lo que en términos sencillos significa que son pésimos
administradores. En principio, excluimos a Cuba porque tienen en el bloqueo económico
una excusa absolutoria.
Sus
presupuestos militares y de las fuerzas de seguridad son sensiblemente superiores
al de educación y salud y esto en caso de que puedan consultarse porque la
opacidad de la información es otra característica muy propia de ellos.
Los miembros
de la Nomenklatura de sus partidos actúan como caudillos y jefes de bandas que
se protegen entre sí, salvo que alguno de ellos declare o sostenga argumentos
que los demás consideren son de alto riesgo para sus intereses (no para el
país) y declaren que saltó la talanquera y se pasó al enemigo que es el
omnipoderoso imperio, el culpable de todos los males incluyendo la corrupción
que conjuntamente con la mala gestión arruina al país.
De manera que
la cuestión dilemática es o continuar avanzando con un sistema socialista que
la experiencia histórica ha demostrado que agota los recursos y empobrece a los
habitantes o pasarse al capitalismo existente con armas y bagajes. Es en este
segundo escenario donde actúa la solución social demócrata y demócrata
cristiana(4) que aceptan como única vía de crecimiento y desarrollo al
capitalismo pero, a la vez, se erigen en movimientos que morigeran la
explotación del trabajo por el capital
al convertirse en capitanes reivindicacionistas que procuran obtener ventajas
para los asalariados mediante argumentos de convencimiento(5) o manejando las
contradicciones hasta el enfrentamiento mediante huelgas en las fábricas, paros
en los servicios o acciones de calles que desembocan en una solución de
síntesis que procura beneficios para las partes y en las que el obrero muerde
un poco en la plusvalía de su trabajo. Por cierto, esta segunda actividad de la
social democracia y la democracia cristiana que toca los linderos de la violencia
o llega a la violencia, en nuestra opinión, es o puede ser revolucionaria pero
no forma parte de la “revolución socialista” porque se produce dentro del
ámbito del sistema capitalista sin afán de cambiarlo. Esto lo recalcamos porque
hacer revolución no es un monopolio de la izquierda socialista o comunista.
Ahora bien, ¿acaso
existe una salida distinta a las dos reseñadas supra? Pensamos que si la hay
porque se puede recrear un socialismo que sea la síntesis adecuada de la
contradicción ontológica básica del ser humano que se debate entre el ser individual
y el ser gregario. Además, un socialismo que entienda que la economía tiene principios
cuya ejecución permite el crecimiento, la masificación de productos
manufacturados, de alimentos y medicinas, así como de servicios de salud, educación, cultura y otros. Un
socialismo que por definición es altruista y, por esa condición, puede y debe
distribuir la riqueza creada y no como
ocurre en su realización conocida que muestra a un socialismo productor de pobreza, enfermedad
y ruinas.
Otro elemento
importante es –en nuestro criterio- que el socialismo debe ser desarrollado por
sus mejores y más preparados líderes.
Democratizar el socialismo no es llevar a
los sin camisa a las labores de dirección del estado. Ser de origen humilde y
pobre no puede ser la condición per se
para ejercer como ministro o presidente de instituto autónomo o empresa del
estado, también se debe ser preparado. Democratizar la acción de gobierno es dar
a todos la oportunidad de acceder a la buena educación. La masificación como
técnica para ampliar el número de educandos marcha bien para alfabetizar y para
las etapas iniciales del proceso educativo, pero no para la formación de
educación media y universitaria y menos aun para los estudios de postgrado pues
aquí es imprescindible incrementar la calidad educativa. Si de verdad deseamos
cambiar en la manera de conducir los asuntos de estado y administrar la cosa
pública tenemos que prestarle especial atención a esto y también a la calidad
moral y ética de los sujetos activos de la política.
La cultura de
la golilla, la viveza, la caribería debe encogerse hasta desaparecer y darle
paso al florecimiento de una de responsabilidad, seriedad, honestidad que de
manera natural tribute en una corriente de lealtad al país y sus instituciones.
El líder hace parte de las instituciones, el líder debe ser visto como una
institución porque es sabio, sabe escuchar la crítica positiva y la negativa y,
sobretodo, predica con el ejemplo, entonces puede ser también destinatario de
nuestro apoyo.
De manera que
sostener una divergencia dilemática entre plegarse al capitalismo o al
socialismo tal y como conocemos a ambos no es apropiado.
El capitalismo
que nació desbordando una desmedida explotación generadora de segregación,
marginalidad y miseria, con el paso del tiempo y la influencia de varias corrientes
del pensamiento(6) evolucionó y trajo
enormes progresos a la humanidad en materia económica y social porque permitió
la expansión de las fuerzas productivas hasta alcanzar su fase de masificación
de la producción de bienes de consumo y ello se tradujo en bienestar material
al alcance de la mano para la población a cambio del pago del precio de
alimentos y demás mercaderías. No obstante, el predominio del individualismo
egoísta, ávido de poder omnímodo, desembocó en la dictadura monopólica de los
conglomerados industriales armamentísticos, de la energía, la alimentación y la
salud. Las guerras son la consecuencia más directa del monstruoso crecimiento
del transnacional capitalismo concentrado. Guerras para controlar fuentes de
materias primas y mercados brotan en muchas partes menos en el territorio de los centros
de poder. También hacen uso de la transculturización directa o inducida como
medio de control social y hasta son capaces de afectar la salud colectiva con
la diseminación de un virus para ampliar el mercado de medicinas. Todo ello
resulta de un deseo patológico de dominación que se instrumentaliza con la
aplicación expansiva del llamado Capitalismo Salvaje.
Por otra
parte, la respuesta del socialismo no ha sido la esperada. El lógico y justo
afán de distribuir riqueza de manera que la mayor parte de la población pobre,
preterida y segregada reciba beneficios, se trunca porque pasado el lapso de
reparto de los bienes en inventario no se cuenta con los recursos para
reponerlos y darle continuidad al proceso. La razón está en que los liderazgos
socialistas no atinan a entender que se necesita producir bienes y servicios,
producir alimentos, medicinas. Hay que insertarse en el mercado mundial
aprovechando las ventanas que muestra la división internacional del trabajo
para generar medios de pago (divisas) y adquirir lo que no podemos producir, y
algo que no le entra en la cabeza al actual Gobierno de Venezuela, y es que
nada de eso se decreta.
El resultado
de la errada manera de tratar la economía con un voluntarismo propio de
dioses termina aterrizando en un erial
miserable del que sólo se puede distribuir pobreza.
Este no puede
ser el dilema que obliga escoger uno u otro sistema.
VENEZUELA:
Nuestro país
es un claro ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas.
En apretada
síntesis:
Los últimos
veinte años de la llamada IV República estuvieron dominados políticamente por
dos partidos tradicionales (AD y COPEI), por empresarios parasitarios adheridos
al presupuesto del estado para obtener créditos a fondo perdido y que además
compartían negocios con socios obligados del gobierno, así mismo gravitó con
fuerza una sostenida caída de los
precios del petróleo que contrajo el ingreso de divisas y que lo primero que
afectó fue el gasto social, un control de cambios pervertido por su mal uso y
una dura represión, todo lo cual trajo como consecuencia una explosión social
(El Caracazo del 27FEB1989) y dos alzamientos de sectores de la Fuerza Armada
que fueron derrotados militarmente pero que crecieron políticamente en la
esperanza popular.
Nadie se
explicaba entonces cómo fue que aquel pujante país de la década de los
cincuenta que superó las persecuciones, el control autoritario y el sofoco
político de la dictadura Pérez Jiménez para instaurar la democracia
representativa el 23 de enero de 1958, no pudo sacar adelante un modelo
económico que trascendiera la dependencia petrolera, diversificase su
industria, asegurase la producción de alimentos, construyese un eficiente
aparato burocrático y distribuyese riqueza. Venezuela, a diferencia de muchos
países atrasados y subdesarrollados, contaba con su enorme riqueza petrolera,
minera, hidráulica, turística y potencialidad agropecuaria. ¿Qué pasó? ¿Por qué
no pudo aprovechar su capital petrolero traducido en divisas fuertes para hacer
atinadas inversiones y gerenciarlas bien?
Para dar
respuesta a todo eso llegó un gobierno nuevo, distinto a todo lo anterior. En
1998 ganó las elecciones el Comandante Hugo Chávez Frías. Abrumadoramente la
población le brindó su voto convencida por su carisma y un creíble programa de
modificación institucional para profundizar la democracia e implantar la
justicia social.
El nuevo
gobierno consultó al pueblo, convocó a la elección de una Asamblea
Constituyente que escuchó las propuestas de la población, debatió un nuevo
texto constitucional y el 15 de diciembre de 1999 aprobó la naciente
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Hacia afuera
Venezuela se promovió con una visión tercermundista y a lo interno como un gobierno democrático y
reformista. Actuó en consecuencia. En lo internacional dio pasos para destacar
su independencia y de allí el incremento de relaciones con Cuba que era un
marcador de independencia en los foros internacionales. Hacia adentro el
Ejecutivo eliminó ministerios para reducir la burocracia y aprobó por decreto
más de treinta leyes y, entre ellas, una que fue muy combatida por los sectores
dominantes del agro criollo: la Ley de Tierras. El gobierno fue poco proclive
al diálogo y los opositores largaron las amarras para navegar en el incierto
mar de la conspiración.
Se produjo el
golpe de estado del 11 de abril de 2002. Chávez fue depuesto y reducido a
prisión sólo por 48 horas porque la masiva reacción popular y el respaldo de
las FAN lo trajeron de vuelta. El retorno del presidente a Miraflores no supuso
la recuperación de la paz. Fueron meses de paro, de demostraciones violentas
(guarimbas) y un referendo revocatorio que ganó el Comandante Chávez, tras lo
cual, finalmente llegó un período de estabilidad que produjo crecimiento
económico por el repunte de los precios petroleros, la inyección de dinero del
gobierno dirigido al incremento del gasto social, el aumento de la actividad
manufacturera y sobretodo de servicios. Nos encaminábamos a progresar dentro de
la concepción de una economía mixta, tal y como la describe el artículo 299 de
la CRBV.
No obstante,
un hecho subjetivo produce un quiebre con la intención del gobierno
nacionalista y revolucionario de diversificar la economía, crecer y distribuir
la riqueza. El Gobierno Cubano y su máximo líder que tienen conciencia de que su
país es una isla sin recursos petroleros ni mineros y que, además, sufre un
bloqueo severo, por otra parte, también tiene conciencia de las bondades de nuestras riquezas, por lo que con agudeza,
resuelven estimular y consentir la fibra revolucionaria del Comandante Chávez para
amadrinarlo al proceso cubano y, en conjunción con su ego, se implanta la
matriz de que Hugo Chávez es el sucesor de Fidel. La noticia se siente y corre
a sotto voce. Pero quien más la cree
y asume es el propio Chávez. En lo adelante, toda la actividad del colectivo
partidista y gubernamental tributa en ese sentido: engrandecer la figura del
líder que trasciende nuestras fronteras y se convierte en guía mundial de la
revolución. Este giro genera decisiones que producen desviaciones económicas y
trastornos políticos que en varios años dan al traste con el modelo original
que era democrático, participativo, nacionalista, no alineado, de economía
mixta y justicia social.
Se modifica
la Constitución para eliminar los límites a la reelección. El conocimiento y la eficiencia declinan como atributos para ocupar
los puestos de gobierno y el único activo valedero es la lealtad al Comandante.
Los ministros, por más ineficientes que sean y por más teñidos que pudiesen
estar por la corrupción, se atornillan a sus cargos y si los dejan es para
ocupar otros ministerios en una rotación que se convierte en la práctica normal
de los cambios de gabinete ministerial.
El programa
“Aló, Presidente” que tenían amplia audiencia y eran el foco de los mensajes
constructivos del Comandante que
insistían en diversificar la producción nacional, crear industrias, fundar petroquímicas, plantas de leche,
etc., se convirtió en el escenario desde el que resuena el
comando de “exprópiese” para pasar fábricas del área privada a la pública y ser
administradas por funcionarios del gobierno. En el afán no sólo de ser
revolucionario sino parecerlo, se desató una ola de expropiaciones, muchas de
ellas verdaderas confiscaciones porque sus activos no fueron pagados a sus
dueños. En todos los casos, la producción decayó, más aun, muchas empresas
expropiadas sencillamente dejaron de operar, aunque los altos precio del
petróleo permitieron cubrir los déficits en la oferta interna con importaciones
y poco se percibió entonces el impacto en el consumo. Pronto, la tendencia a importar se convirtió
en una fatalidad y todo debía ser importado por lo que la residual industria
nacional moría de mengua. Además, la importación se potenció también porque la
corrupción decidió tomar por asalto los dólares preferenciales que otorgaba el
gobierno y guardaban una abismal diferencia con el valor del dólar paralelo que,
acicateado por la creciente demanda, se disparaba cada vez más arriba. Importar
con dólares preferenciales equipos obsoletos, material de desecho, maquinaria
inapropiada o inservible, cantidades inmanejables de comida que se descomponía
en los patios de los puertos, contenedores vacíos, todo ello ocurría frente a
la mirada de todos y sin que las autoridades contraloras del estado cumpliesen
con sus funciones. Se hicieron fortunas de la noche a la mañana y en todas
estaba metida la mano cómplice y
asociada de uno o más funcionarios de gobierno.
La manera
como el Poder Ejecutivo maneja el Tesoro de la República con un Presupuesto
Nacional aprobado por la Asamblea Nacional que durante el período anual de
ejecución recibía decenas de reformas con créditos adicionales, con un
Presidente que desde sus programas de televisión llamaba al Tesorero Nacional
para pedir dinero y resolver la compra de una casa para una señora necesitada o
llamaba por teléfono al Presidente de PDVSA y le pedía varios millones dólares
para entregarlos al gobierno de Uruguay que los destinaría a construir un
hospital, todos loables fines pero resultaba evidente que con tan heterodoxo
trámite se saltaba los procedimientos legales. Hechos como estos no son un
modelo de administración responsable del Tesoro de la República. Es probable
que le granjeasen al Comandante la admiración de las masas empobrecidas y
preteridas del mundo, pero también habrá estimulado a los funcionarios a sacar
provecho para sí distrayendo dinero del tesoro para sus cuentas personales o de
interpuesta persona. Recordemos que conocemos los casos de, al menos, dos
tesoreros del Presidente Chávez que viven en el extranjero exteriorizando
signos de inmensa riqueza, uno de ellos un teniente retirado que participó en
el movimiento militar del 4 de febrero de 1992 y otro que antes fue su
enfermera.
Políticamente,
Venezuela continuó siendo un país polarizado. En la llamada IV República la
polarización era entre dos partidos que tenían una visión afín o parecida de
las soluciones nacionales y, en consecuencia, sus plataformas de gobierno,
aunque con diferencias, no antagonizaban
frontalmente. A partir de 1999, en la V República de Chávez, la polarización se
repite entre el partido de gobierno y los partidos de la oposición pero las
diferencias son de fondo y generan una divergencia frontal que a su vez produce
una dinámica en la que cada parte pretende la destrucción de la otra. Este
ambiente político más el deterioro que ya carcomía a la economía pero que al
momento no notábamos por los altos ingresos de dólares petroleros, preparaba el ambiente al desastre que estaba
por llegar.
En el 2011 el
Presidente Chávez se enferma y buena parte de su tiempo lo copa la atención de
su grave dolencia. En esos dos años (2011 y 2012), cesa la actividad contralora
de orden moral que a su manera venía ejerciendo el Comandante en sus programas
y apariciones en televisión, cuando públicamente le reprochaba a sus ministros
y otros funcionarios acciones administrativas inadecuadas, por decir lo menos.
Fue en esos dos años que muchas obras importantes como el Ferrocarril Puerto
Cabello-El Tuy, la Línea 5 del Metro, el tercer puente sobre el Orinoco, el
Metro Caracas-Guarenas y muchas otras, no pudieron ser entregadas porque
agotaron las sumas presupuestadas y algunas de ellas no tenían ni la mitad
construidas. La Contraloría no abrió la boca, tampoco la Fiscalía. El que
mandaba estaba ocupándose de su terrible dolencia. La decisión fue darle más
dinero a los ministerios y empresas involucradas y aun, al día de hoy, ninguna
de esas obras ha sido concluida.
Chávez gana
las elecciones presidenciales por tercera vez, en octubre de 2012. El esfuerzo
que hizo en la campaña electoral probablemente le permitió al cáncer ganar
terreno en su cuerpo. El 8 de diciembre, antes de marcharse a Cuba para
operarse de nuevo, se despide del pueblo venezolano y en su mensaje incluye la
recomendación de apoyar al Vicepresidente, Nicolás Maduro, como candidato
presidencial si fuese el caso de tener que llamar a elecciones por su falta
absoluta. Su post operatorio fue largo y lo confinó a una cama clínica, vinieron
meses de inmovilismo por parte del gobierno que estaba siempre en vilo,
expectante de la grave situación que aquejaba al Comandante Chávez y poco se
dedicaba a sus tareas.
Chávez
regresa a su país y al poco tiempo, el 5 de marzo de 2013, fallece. El balance
de su tránsito por el gobierno no puede realizarse ponderadamente en el
presente. Pasarán unos cuantos años para que los historiadores, alejados de la
pasión actual, comiencen a investigar su vida para armar una narrativa
esclarecedora sobre este personaje que llegó con la fuerza de un caudillo,
quiso perdurar como líder revolucionario incluso más allá de nuestras fronteras
y sin embargo, en el tiempo histórico, su paso fue efímero y no podemos predecir
cómo será visto por las generaciones futuras.
Así es como
llegamos al gobierno de Nicolás Maduro.
El 14 de
abril de 2013 Nicolás Maduro Moros resultó electo con el 50,61% de los votos.
Ganó con un estrecho margen, en nuestra opinión y en buena medida, provocado por
el inmovilismo del gobierno que le tocó presidir provisoriamente por mandato
constitucional en su carácter de vicepresidente por casi cuatro meses, además
de una campaña electoral mezcla de luto con festividades y poca oferta
programática que no fuese más allá del enunciado de dar continuidad a la
Revolución Bolivariana y Socialista.
La miopía de
la oposición organizada no supo interpretar los acontecimientos y tomó las
calles para asaltar el poder bajo las denuncias de fraude. La dirigencia
radical opositora, viendo que no tuvo éxito, se replegó y cedió el paso a
factores moderados que trazaron una
estrategia dirigida a ganar las elecciones parlamentarias que se celebrarían en
diciembre del año 2015. Organizadamente la oposición se dedicó a denunciar
implacablemente a un gobierno errático y demagogo que no leyó las señales de una grave crisis
económica en puertas y que ya para mediados del año 2014 se hacía sentir, ante
lo cual el Ejecutivo Nacional no atinaba sino a decir que se trataba de una
guerra económica que el imperialismo y sus lacayos criollos habían desatado
contra el país. A la oposición le funcionaron sus planes, tuvo una resonante y
amplia victoria en las elecciones de la Asamblea Nacional y gano las dos
terceras partes de los curules. Todo ello con el mismo CNE que supuestamente le
cometió fraude al candidato de la oposición en las elecciones presidenciales
del 14 de abril de 2013.
La victoria
envalentonó la vena radical opositora y desde la Asamblea Nacional su
avasallante mayoría dirigida por el presidente del Poder Legislativo abrió una
campaña para en un lapso de seis meses salir del Presidente Nicolás Maduro por
renuncia, referendo revocatorio o abandono del cargo. Esa fue la política que
asumió la oposición al estimar que su gigantesco despliegue de voluntarismo
provocaría que Maduro se viese obligado a renunciar o abandonar el cargo.
Llegaron a tal extremo de que el
plenario de la Asamblea Nacional decretó que el Presidente había abandonado la
presidencia cuando, por el contrario, la ejercía a plenitud, incluso dictando
medidas económicas que la oposición criticaba con acritud, o realizando
acciones en el orden político que también denunciaban por ser controladoras de
otros poderes del estado.
Por su parte,
el gobierno se despojo del relativo respeto que venía mostrando por los Poderes
Nacionales y comenzó a utilizar abiertamente el control político que ejercía
sobre ellos. La Sala Electoral y la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, el Consejo Nacional Electoral y la intervenida Fiscalía General de la
República, representantes de los Poderes Judicial, Electoral y Ciudadano se
ponen al servicio del Poder Ejecutivo. La Sala Constitucional del TSJ declara
al Poder Legislativo Nacional en desacato y convierten a la Asamblea Nacional
en una institución ineficaz que el gobierno no respeta. El CNE despacha la
consulta para celebrar el revocatorio y luego la Sala Electoral lo apoya y
finalmente varios tribunales penales suspenden la celebración de la votación. Interpretamos
que el Presidente de la República quemó las naves del respeto a la Constitución
y a la democracia, optando por
sostenerse en el poder apoyado en las fuerzas policiales y militares más una
porción minoritaria de la población, a juzgar por el resultado electoral de
diciembre de 2015. Este giro político del gobierno lo enfrenta con el entorno
de países democráticos de América Latina y de la mayor parte el mundo,
afirmación que hacemos tomando como referencia la votación en la Asamblea
General de la ONU el pasado 25 de septiembre de 2018, en la que se declaró la
emergencia humanitaria de la población venezolana, tema que ha sido negado
insistentemente por el Gobierno de Venezuela. Solamente 16 países de los 126
presentes lo respaldaron mientras 93 votó favorablemente la declaración.
En lo
económico el Gobierno Nacional no ha dado pie con bola. El desconocimiento de
principios de la economía y el anclaje a una interpretación ideológica
dogmática del socialismo que, con exclusión de los gobiernos de China y
Vietnam, es la que predomina en los movimientos de izquierda, esto es, con la
totalidad o casi totalidad de los medios de producción en manos del estado,
mercado regulado al máximo, economía planificada, ampliación de la gama de los
llamados delitos económicos.
Hay que
aclarar que en nuestro caso, de las 505 empresas manufactureras y fincas
agropecuarias expropiadas, según informe de Transparencia Venezuela del 2016,
muy pocas aun producen y la mayoría están clausuradas, lo que poco significó
cuando teníamos elevados ingresos de divisas por la venta de nuestro petróleo y
todo lo importábamos. El caso ahora es que desde hace seis o más años nuestra
producción petrolera viene disminuyendo y de casi tres millones de barriles
diarios descendimos a 1,2 millones diarios de barriles de petróleo, siendo que
buena parte de esta última cantidad está comprometida con el pago de deuda que
tenemos pendiente con China y Rusia porque debe ser pagado en especie
petrolera. De manera que la capacidad de importar bienes de consumo diario como
alimentos y medicinas se contrajo drásticamente. El resultado es que hay una
grave restricción del tamaño de la oferta de bienes frente a una demanda
permanentemente estimulada por aumentos de salarios y entrega de bonos mediante
la emisión de dinero inorgánico lo que desde hace más de un año generó un
proceso hiperinflacionario que azota a los venezolanos.
Este gobierno
no parece entender los principios de la economía. Los desequilibrios entre la
oferta y la demanda se reflejan en los precios. Si la oferta se alza por encima
de la demanda, los precios bajan y si es la demanda la que supera a la oferta,
los precios suben. Es sencillo.
El gobierno
se queja de la manipulación del precio del dólar en el mercado paralelo y
amenaza estentóreamente con someterlo, como si no existiese un mercado del
dólar no oficial y en su lugar hubiese una especie de junta directiva anónima
que se reúne cada varios días para fijar su precio. De nuevo la explicación
está en el mercado. Los comerciantes que diariamente reciben grandes cantidades
de bolívares por sus ventas compran dólares para refugiarse en ellos, mantener
el valor de compra de sus ingresos para reponer inventarios y poder liquidar
beneficios en futuras ventas. Es pues la demanda la que presiona al alza los
precios del dólar paralelo. Por otra parte, el gobierno no está en capacidad de
ofertar dólares para suplir al mercado porque sólo dispone de limitadas
cantidades que subasta con el sistema DICOM cuyo precio es sensiblemente
inferior al dólar paralelo, de manera que el precio de este no puede ser el
marcador para quienes no acceden a él; así es que cuando el gobierno pretende
ejecutar un control de precios basado en el dólar DICOM le resulta inaplicable
y si toma medidas punitivas como el cierre de expendios de alimentos esta restringiendo
más aun la oferta de bienes.
La escasa
producción de bienes, la emisión de dinero inorgánico y el aumento del dólar
paralelo están en la base misma del proceso inflacionario y es su causa
eficiente, pero también es razonable reseñar otros factores que inciden en el
reiterado aumento de precios. La especulación es uno de ellos, el acaparamiento
de inventarios para sacarlos a la venta días después con el precio por las
nubes, es otro. Ambos se adjudican al
sector privado, pero también para el sector privado inciden en el precio de
venta de los alimentos los peajes que los productores merideños y trujillanos
deben pagar en las alcabalas que hay entre La Grita y Caracas, así como los
productores que viene del Oriente. Se habla de 46 alcabalas en el primer caso
y 26 en el segundo. ¿Y esto último no lo
puede controlar el gobierno?
Se hacen
anuncios en continuas apariciones de TV ofreciendo soluciones económicas con la
puesta en marcha de motores que accionaran en el aparato productivo. Nos
preguntamos, ¿cuál aparato productivo? Las fábricas o se mudaron de país o
vendieron sus máquinas a empresas colombianas y peruanas. Las pocas que quedan
tienen un atraso tecnológico que afecta su productividad. Se requieren
inversiones para comprar bienes de capital y materia prima y aquí cabe otra
pregunta: ¿existe confianza para el inversionista en Venezuela con un gobierno
que no conoce el manejo de la economía y sólo responde con totalitarios dogmas
de fe socialista para hacerlo?
Lo más
desafortunado de toda esta narrativa es que el Estado tuvo los recursos para
hacer muchas inversiones en materia de producción de alimentos y manufactura
porque disfruto de, al menos, diez años de los elevados precios del petróleo. Estimamos
que sin hacer ninguna o muy pocas expropiaciones ha podido fundar empresas con
los cuantiosos recursos de capital de que dispuso y repetir lo que ya había
hecho con la red de ventas Mercal en materia comercial incursionando en la
manufactura. Nada de eso sucedió y los recursos generados por la venta
petrolera más aquellos de los créditos de China, desaparecieron por arte de la
corrupción que se generalizó con el actual gobierno.
Pero aun
peor. No contentos con la dilapidación de los referidos recursos, se dedicaron
a sacarle dinero a PDVSA que se quedó sin capacidad de inversión en materia de
producción, refinación y transporte. Le comieron las entrañas a la gallina de
los huevos de oro que ya no puso uno más. El gobierno constantemente le
requería entregas de dinero y le secaron la liquidez por lo que PDVSA acudió a
los préstamos pagando intereses muy altos, hasta del 30%. Un verdadero crimen
financiero.
Las empresas
básicas de la Zona del Hierro en Guayana son todas del estado y sólo
Ferrominera probablemente llegue a producir el 20% de su capacidad a fin de
año, las demás o están en cero producción como Bauxilum e Interalúmina o
estarán entre el 5% y el 10% de
producción. Las empresas eléctricas y de comunicaciones también están en estado
precario por la falta de inversión.
La actual
situación del país está a la vista de todos. La población es víctima de una
hiperinflación cuyos precios en permanente crecimiento abaten el bolsillo de
los consumidores y esto ha provocado que la familia se desintegre al verse sus
miembros obligados a emigrar para buscar recursos de vida allende de nuestras
fronteras.
Ante la
drástica disminución del ingreso de divisas por efectos de la caída de la
producción petrolera, con los apremios del servicio de una enorme deuda externa
y la necesidad de hacer inversión pública, el gobierno entregó a la explotación
de oro, diamantes, coltán y otros, un inmenso territorio de los bosques húmedos
de la región de Guayana que cobijan importantes ríos, entre ellos el Caroní que
alimenta el embalse del Guri que, a su vez, provee energía hidroeléctrica para la mayor
parte del país. Sus suelos, protegidos por una delgada capa de humus, son inestables y ante la vorágine
devastadora que destruye árboles centenarios, excava minas a cielo abierto y
envenena los cursos de agua con mercurio y arsénico, se puede asegurar que al
cabo de pocos años tendremos instalado un desierto en el lugar y veremos fuera
de servicio las turbinas de la Represa del Guri ante el declive total del
suministro de agua que proporciona el río Caroní. El gobierno cínicamente
denomina este bárbaro proceso de explotación aurífera: “minería ecológica”
Venezuela es
un Estado que se parece bastante a un Estado Fallido. No hay gobernabilidad porque
carece del apoyo de dos terceras partes de la población y en la otra tercera
parte debe haber un componente importante de pobladores sólo enganchados por el
interés de una caja CLAP o un bono sorpresa; el orden que imparte el gobierno
lo hace desde la capacidad de imponer su autoridad por el uso de la fuerza y no
por su autorictas. Tampoco hay gobernanza. No hay programas ni políticas
públicas. A la Alcaldesa de Caracas se le ocurre que en lugar de recoger la
basura, limpiar Caracas y arreglar sus calles, es mejor hacer un costoso
espectáculo musical porque “el pueblo tiene derecho a la recreación”. Los demás
alcaldes sencillamente hacen nada y algunos gobernadores –sin tener
atribuciones legales para hacerlo- confiscan parte de la producción de carne y productos agrícolas para venderlos a precio regulado en sus
estados sin entender que resolviendo puntualmente una situación local están
agravando el problema nacional. Por otra parte, los servicios públicos están en
estado crítico. En vastas zonas del país falla el servicio eléctrico por días.
Todo lo que se avanzó con el servicio de agua corriente para los hogares
venezolanos en la primera década del Gobierno Revolucionario involucionó y, hoy
día, la mayor parte de la población sufre la carencia de agua hasta por meses.
La basura siembra las calles de prácticamente todas las ciudades del país ni
hablar de los huecos en el pavimento. El transporte es una vergüenza, la gente
se traslada en camiones mientras siete mil autobuses Yutong están abandonados
en estacionamientos porque no hay manera de que los servidores públicos
entiendan que estas máquinas se reparan y se mantienen debidamente para dar
servicio, pareciera que esperan ingresos extraordinarios del oro guayanés (el
nuevo Dorado) para salir a comprar más autobuses sin licitación y ganarse una
gruesa comisión. Venezuela está en ruinas.
Mientras esto
ocurre, el gobierno continúa jugando a la revolución en una especie de juego a
ensayo y error que nos hunde cada vez más.
En una
Asamblea Nacional Constituyente cuya convocatoria no fue consultada con el
pueblo como si lo hizo el Comandante Chávez en 1999 y como debe hacerse según
la Constitución vigente, se han dedicado a usurpar funciones que corresponden
al Poder Legislativo y últimamente se ha develado oficiosamente que después de
15 meses de instalada circula un proyecto de constitución. Vamos a citar un
ejemplo de cómo se juega a la revolución procurando cambiar la Constitución
aprobada el 15 de diciembre de 1999 catalogada por ellos mismos como la mejor
del mundo.
En la
denominada parte dogmática de las constituciones se plasman los principios de
la nación y del estado que son de importancia primordial. Suele ubicarse al
comienzo de los textos constitucionales como lo es en el caso de la nuestra.
En el
proyecto se toman los artículos originales, se copian y se le añaden conceptos
que son o pueden ser adecuados y buenos pero también pueden resultar redundantes
e innecesarios. Igualmente se omiten valores de suma importancia. Además se
añaden artículos nuevos y creativos a la Constitución que crece de 350 a 411
artículos,
Ejemplifiquemos
brevemente:
El columnista
del diario últimas Noticias, Luis Britto García, denunció que del artículo 1 había eliminado como un
valor irrenunciable de la Nación a la inmunidad
con lo cual, según explica, se deja el camino abierto al sometimiento de la
solución de conflictos con empresas foráneas en los que es parte el Estado a
jurisdicciones judiciales extranjeras. Compartimos esta opinión.
Ahora veamos
también la redacción original del artículo 2 de la CRBV y la del proyecto para
luego contrastarlos en el análisis.
Artículo 2 (vigente):
Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de
Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de
su actuación, la vida, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia,
la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos
humanos, la ética y el pluralismo político.
Artículo 2 (proyecto): El pueblo en Venezuela se
constituye en un Estado Popular, Democrático de Derecho y de Justicia Social
esencia de la Patria Bolivariana y Socialista, para ejercer directamente el
poder popular mediante la gestión directa y democrática de la dirección del
proceso social del trabajo, en función de producir los bienes, prestar los
servicios, distribuirlos e intercambiarlos con justicia social para garantizar
el cumplimiento de todas las condiciones requeridas para la plena realización
del ser humano, el desarrollo integral de la nación y su defensa en caso de
agresión extranjera, asumiendo como principios éticos de nuestro ordenamiento
jurídico y de nuestra actuación: la vida en todas sus manifestaciones, la
libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la complementariedad, la
democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de la
condición de ser humano de todos sus habitantes, la sociedad humana, la ética y
el pluralismo político.
El artículo
del proyecto comienza con el mismo concepto del original y le añade que ese
principio pertenece a la Patria Bolivariana y Socialista. En nuestra opinión,
nada extraordinario por la añadidura de la palabra socialista que per se no necesariamente significa que apunta a algún proyecto político
en particular y sobran ejemplos de lo que decimos. El PSOE, es el Partido
Socialista Obrero Español y dista mucho de otros partidos que se hacen llamar
socialistas como el de Venezuela. De manera que no es aquí donde apreciamos un
problema como si lo hacemos en la frase que sigue: “para ejercer directamente
el poder popular mediante la gestión directa y democrática de la dirección
del proceso social del trabajo, en función de producir los bienes, prestar los
servicios, distribuirlos e intercambiarlos con justicia social para garantizar
el cumplimiento…”
Analicemos el
uso de los tres vocablos subrayados que rondan el mismo significado: directamente (adverbio), directa (adjetivo) y dirección (sustantivo). El primer caso alude al ejercicio del Poder Popular que
suponemos debe ser en asambleas en las que el ciudadano participa directamente
y no por interpuesta persona, llámese representante o apoderado. Eso está bien,
pero la dificultad está en lo viene a continuación, esto es, que quien gestiona
de forma “directa y democrática” es la dirección del proceso
social del trabajo. Dirección es un sustantivo que refiere a un
organismo que comanda el proceso social del trabajo. Habría que preguntarse cuál
es. ¿Serán los sindicatos? y ¿Cuál sindicato? o será el Ministerio del Trabajo.
Según el texto, todo indica que hay un organismo de dirección que a su vez
determinará a la persona o personas que participarán en el Poder Popular y -a
título de presunción- suponemos que probablemente lo hará después de la consulta
a la comunidad, al taller, a la fábrica o será más bien a la Inspectoría del
Trabajo, al PSUV, etc. Pero hay más porque resulta que todo ello es “en función
de de producir bienes, prestar los servicios, distribuirlos e intercambiarlos
con justicia social…” y continúa el artículo 2 señalando atribuciones del Poder
Popular Directo bajo la Dirección de quienes Dirigen el
proceso social del trabajo.
Ahora bien, en
el socialismo como en el capitalismo existen medios de producción bajo la forma
jurídica (leyes, estatutos) de empresas cooperativas o de otra forma asociativa,
empresas de propiedad colectivas o de propiedad estatal y también de propiedad
individual. Cabe preguntarse cómo es que el proceso social del trabajo, porque
el trabajo es un hecho social que además se manifiesta como un factor de producción y tiene
importancia y significación social de primer orden, repetimos, cómo es que la
dirección del proceso social del trabajo gestiona directamente el Poder Popular
en función de la producción de bienes y servicios. Parece un galimatías. Tal
vez hay maneras más sencillas de apuntar a la cogestión obrera en las fábricas,
si acaso es lo que se quiere decir, aunque mucho nos tememos que no.
Pero el
asunto es más complicado aun, porque si leemos el apartado in fine del artículo 3(7),
encontraremos que el proceso social del trabajo también dirigirá la
autoformación colectiva, integral, continua y permanente de la clase obrera.
Universidades Obreras existen pero la creación en este caso pareciera ser la de
un aparato obrero educativo del estado, algo así como un Ministerio de
Educación Obrero y todo ello por un apreciable
afán burocrático.
El asunto se
complica más si vamos a los artículos del proyecto que van del 328 al 357.
Ellos son continentes del Título VI del
Sistema Nacional de Producción de la Republica Bolivariana de Venezuela y
todo queda sujeto a la Dirección del Proceso Social del Trabajo. No hay alusión
a empresas, medios de producción, unidades de producción, inversiones,
inversionistas, bienes de capital, tecnología. Además, la Dirección del
Procesos Social del Trabajo también se ocupará de la Planificación Popular
(Capitulo II del mismo Título).
Nos
preguntamos de qué sirvieron los avances para la humanidad que significaron las
innovaciones y logros económicos y sociales del capitalismo si todo ello puede
ser subestimado por las abstracciones de unos creativos que juegan a la
revolución. Ideas estas que a la hora de concretarlas pueden retrotraer la
economía al feudalismo con sus talleres porque hablar de empresas que masifican
la producción es pecaminoso para la nueva Iglesia de los santones
revolucionarios que militan en la oficialista Asamblea Nacional Constituyente.
Estos señores no se han leído ni el Manifiesto Comunista que comienza por
destacar los avances económicos logrados por el capitalismo. Pretenden meter de
contrabando el capitalismo de estado.
Entendemos
que la contradicción en el capitalismo está entre la propiedad particular de
los medios de producción y el trabajo obrero que genera plusvalía. Esta
relación provoca un conflicto entre el dueño de la empresa y el obrero porque
el primero se apropia del plusvalor que proporciona al producto el trabajo del
obrero. Claro está, si le entregamos la propiedad de la fábrica a los obreros
cesa la contradicción porque dueño y trabajador son una misma persona.
Lo que llaman
la Dirección del Proceso Social del Trabajo no es sino una entidad burocrática
que coloca la “solución” en la misma acera del capitalismo de estado. Las
consecuencias pueden ser
terribles, como hasta ahora han
sido en todas partes del mundo. Verbigracia, en nuestro país. La
situación de las empresas básicas
de Guayana manejadas
por la burocracia civil y
militar del estado no pueden ser peor. Bauxilum
e Interalúmina están desmanteladas y en cero producción, SIDOR producirá
este año 200.000 T de acero y su capacidad de producción era
de 4.300.000 T y en ALCASA, de
las 400
celdas de producción originales sólo 18 están activas. Ni hablar de la caída de la producción
petrolera y la capacidad de refinación de PDVSA. Todo esto es el resultado de
colocar burócratas ignorantes e ineptos o preparados pero bandidos o
ignorantes, ineptos y bandidos a manejar
empresas que son de todos los venezolanos; y peor aún es saberlo en el alto
gobierno y quedarse de brazos cruzados por interés político o complicidad.
En el
socialismo se trata de entregar la propiedad de los medios de producción a los
obreros que probablemente dejarán la misma estructura institucional que tiene
la fábrica sólo que recibirán la plusvalía para sí. La Asamblea de accionistas o de socios que ahora integran los
trabajadores del medio de producción, nombrará la dirección de la empresa, su
junta directiva y gerentes. Entendemos que por ser propietarios los obreros serán
proclives a seleccionar profesionales aptos y preparados y si existen entre los
trabajadores aquellos que estudiaron una carrera también podrán formar parte de
esa selección, pero por decisión de los propietarios que es el cuerpo obrero de
la fábrica y no el despacho de un ministro o de la Dirección del Proceso Social
del Trabajo. También entendemos que el socialismo propone una sociedad que se
eleva sobre la explotación del hombre por el hombre, porque una vez cesa la
contradicción en la relación de producción, ésta se humaniza y el desarrollo de
hombres y mujeres se potencia con educación y cultura. Los hijos de los obreros
dueños de la fábrica estudiarán y algunos se prepararán para administrarlas.
Pero –y esto tengámoslo muy claro- el socialismo no es capitalismo de estado ni
un substituto burocrático de éste.
En el resto
del texto del proyecto abundan añadiduras parecidas a esta como si se
tratase de una tormenta de ideas que se
van introduciendo en un cajón de sastre y después un redactor busca darle
sentido.
Si queremos
ser más y mejores revolucionarios la vía no es una reforma constitucional. El
camino es la dedicación, la ética, la eficiencia, el ejemplo. Exactamente todo
lo que nos ha faltado hasta el presente. Ya tenemos una buena Constitución que
probablemente no requiera sino enmiendas para cambios puntuales como, por
ejemplo, la eliminación de la reelección indefinida.
Entendemos
que el gobierno del Comandante Chávez tuvo afortunados logros que fueron
aludidos en otro momento de este ensayo, no obstante, el gobierno actual ha
sido tan errado que acabo con ellos y nos sumió en un verdadero desastre que
tendrá graves repercusiones para la revolución latinoamericana. Esto ya los
estamos viendo con los cambios políticos y el viraje a la derecha en los
últimos procesos electorales de Suramérica. Pensamos que las ideas
conservadoras recalcitrantes que se está presentando no tienen mucho futuro
porque los pueblos sufrirán y pronto rechazarán sus gobiernos. La derecha extrema
no tienen porvenir pero tampoco lo posee la izquierda debido al sonoro fracaso
del actual Gobierno de Venezuela que usurpa y ofende el nombre de Bolívar.
Luego del transcurso de poco tiempo, el electorado latinoamericano -espantado
por las barbaridades de la derecha radical y la terrible experiencia socialista-
estará a la búsqueda de un modelo
distinto e inclinado a ubicarse en el centro del espectro político.
UN NUEVO PARADIGMA:
Hasta ahora
los gobiernos socialistas conocidos no son económicamente sustentables.(8) Alcanzan el poder mediante la vía
armada o por elecciones y a continuación siempre proceden igual: llegan como
repartidores de riquezas sin ser generadores de riqueza. Cuando las existencias
se agotan sólo distribuyen pobreza, dividen los recursos que van escaseando
para que alcancen a todos o racionan las entregas de alimento. Llegado este
punto se convierten en gobiernos que ejercen un severo control social para
impedir las protestas y cuando éstas ocurren las reprimen con crudeza. No
pueden ser generadores de riquezas porque arriban al poder con un acumulado
odio de clases que en su afán de destruir lo viejo se lleva por el medio
también lo bueno, es así como los
burócratas del capitalismo de estado, arrasan con fincas ganaderas productivas
vendiendo y consumiendo reses hasta que se agotan, toman control de fábricas y
vacían las cuentas bancarias comprando camionetas de lujo, llevándose el dinero
a casa y ampliando las nóminas con compadres, queridas y amigos. En nuestra
opinión, la teoría socialista sugiere
que a las empresas productoras de alimentos y manufacturas sólo hay que
cambiarles el propietario individual por los obreros que laboran en el medio de
producción, pero el liderazgo, la cúpula de sabios socialistas, la Nomenklatura,
asume para el estado la propiedad de las mismas para redistribuir la plusvalía,
como si no hubiesen otros medios conocidos para recaudar ingresos de las
empresas tales como los impuestos que revierten luego en la sociedad por
efectos de la acción del Estado.
El socialismo
dogmático una vez en el poder, crea un aparato de propaganda que se dedica a
convencer a la sociedad de la existencia de un enemigo externo, el
Imperialismo, que lo ataca por todos los flancos, dicho sea de paso, los EEUU(9) y sus aliados
cometen torpezas que ayudan en este sentido. También despliega una actividad
diplomática febril para buscar cobijo en los organismos multilaterales y en ex
colonias que fueron la mitad del mundo y ahora son estados independientes. Todo
ello enmascara una relación de sometimiento a una burocracia y una abundancia
de leyes que van regulando todo. Por cierto, la derecha actúa de manera similar,
pues para ellos también hay elementos enemigos foráneos que son culpables de
los errores del gobierno, en nuestro caso, antes era la URSS y ahora es Cuba.
Una nueva
visión del socialismo tiene que superar todo esto. Debe desecharse el
capitalismo de estado porque es imposible que un gobierno pueda saberlo todo,
decidirlo todo, resolverlo todo, por más redes cibernéticas que tenga a su
disposición. El problema es el factor humano que es muy complejo y es quien en
definitiva dice sí o no, tal vez o nunca, a lo mejor o siempre.
La lucha de
clases es un reflejo de una contradicción original entre el dueño de la fábrica
que se apropia de la plusvalía que el trabajo aporta al producto y el obrero
que le vende su fuerza de trabajo. No obstante, estimamos que no se trata de
una guerra en la que una parte pretende la liquidación física de la otra. Por
esa razón la contradicción no puede derivar en odio y destrucción. Una nueva
organización social debe acoger tanto a las empresas de apropiación privada
como a las de apropiación colectiva, de manera que exista la posibilidad para
cualquiera de seleccionar cuál tipo quiere fundar (privada o colectiva) o en
cuál quiere trabajar.
Uno de los
créditos que hay que darle a las sociedades de libre competencia es que hay un
autocontrol que les permite mantenerse en el mercado. El dueño de una fábrica
sabe que si se equivoca en el manejo de los costos puede producir un bien muy
costoso que lo deja fuera del mercado y sólo podrá venderlo a pérdida. Si
extrapolamos eso a otras actividades veremos otros ejemplos, tal como en el
reclutamiento de personal especializado y escaso ofreciendo un sueldo inferior
al del mercado laboral, lo que significa que será otra la empresa quien obtendrá
sus servicios porque le pagará el valor de su trabajo según lo dicta el
mercado. Para el propietario moverse adecuadamente dentro del mercado de libre
competencia puede significar triunfar o perderlo todo. Esto no le ocurre al burócrata que dirige una
empresa del estado y exhibe números en rojo en el turn over, a éste lo cambiarán a otro destino y el partido enviará
a otro que probablemente tendrá el mismo desempeño y terminará por quebrar a la
empresa.
Ahora bien,
no se trata de plegarse al capitalismo de libre mercado como hace la
socialdemocracia y el socialcristianismo e iniciar un eterno proceso de
negociación para que los propietarios de medios de producción cedan con más
impuestos, si se negocia con el gobierno o, a través de los sindicatos se
“conquisten” mejores condiciones laborales y salariales.
De lo que se
trata es dar forma a una propuesta económica centrada en el hombre. Una
economía liberadora y no opresora como lo son tanto el capitalismo como el socialismo
real y su pesadilla: el socialismo estalinista.
Por una
parte, es terrible que la concentración de capital haya llevado a que el 1% de
la población mundial sea la dueña del 80% de la riqueza producida en el orbe y es necesario que ese
proceso de concentración no sólo se detenga sino que comience a disminuir. Para
ello no hay que declarar la revolución mundial y cometer el genocidio de
eliminar a 6 o 7 millones de personas que son los dueños de las corporaciones que
manejan la división internacional del trabajo que predomina en la economía planetaria. Hay otras vías. Lo primero es
establecer que la necesidad de romper monopolios y liberar áreas económicas de
su control no es una tarea inmediata y única. Más bien es un proceso que debe
comenzar reuniendo voluntades, trazando planes y estrategias destinadas a generar convenios, tratados, leyes y
acuerdos que procuren romper la influencia del capital monopolista. No se trata
de eliminar físicamente a persona alguna. Estos multimillonarios continuarán
existiendo como personas muy ricas pero sus corporaciones deberán dejar de ser dueñas
de vidas y almas. La libre competencia gradualmente ira poniendo las cosas en
su lugar en el orden económico mundial. Verbigracia, imagínense por un momento,
la cantidad de agentes económicos que entrarán en la escena del mundo con el
avance de la creación de la nueva Ruta de la Seda(10) que unirá a tres continentes con redes ferroviarias, puertos y
carreteras. A cada etapa, ya en proceso o terminada, corresponderán nacientes
empresas de producción y comerciales, habrá un extraordinario aumento en las
fuerzas laborales, crecimiento y desarrollo para sus regiones, a la par de ello
también visualicemos que estos nuevos agentes económicos nada tendrán que ver
con las corporaciones monopólicas que vienen actuando universalmente, algunas
desde la conclusión de la Guerra Civil de los EEUU en 1865, otros desde la
terminación de la Primera Guerra y Segunda Guerra Mundial, y otras amparadas en
la guerra fría y en los adelantos tecnológicos de los últimos 40 años. Esta
inmensa cantidad de agentes económicos entrarían a competir con las
corporaciones transnacionales en cada región, en cada localidad y a traer
normalidad natural a los mercados. Porque el capitalismo también tiene sus
cosas buenas que debemos conservar para una propuesta de síntesis que por fin
abra un camino de progreso para todos.
Pensamos que
ha llegado el momento en el que se desarrolle la teoría del nuevo socialismo y
que a partir de ella se cree un programa, un nuevo manifiesto que indique las
metas y los tiempos de la gran reforma política, económica y social que
requiere la humanidad para avanzar en la superación del capitalismo con un socialismo que mantenga los
aspectos positivos de aquel, entendiendo que la iniciativa económica privada es
una respuesta natural a esa parte del ser que es individualista y que por lo
mismo es creativa. Son inmensos los aportes que gracias a la creatividad
individual la humanidad ha recibido, verbigracia, en materia de producción
alimentaria con la invención de insumos que abonan la preparación de la tierra, mejoras
de semillas, equipos de siembra,
riego y cosecha, silos para almacenar y conservar, además de métodos de
transporte y distribución de alimentos que permiten su masiva distribución.
Nada de eso es fruto del control del señor feudal sobre los siervos de la gleba
ni del rey absoluto sobre sus súbditos ni del capitalismo de estado, mal
llamado socialismo. Este ejemplo se repite en muchas otras áreas de la
economía.
Por otra
parte, se requiere que la parte gregaria y solidaria que todo ser humano
también posee tenga canales de expresión en la económico y social para que
sirva de contrapeso y se eviten las desviaciones egoístas del ser. Esta
actividad debe desarrollarse sobre todo en la fase de circulación de bienes sin
que ello signifique prohibición para que pueda hacerlo igualmente la iniciativa
privada. Lo ideal es que compitan las empresas comerciales privadas con
aquellas de propiedad colectiva. También en el área de la producción deben
competir ambos tipos de empresas.
El estado
podrá reservarse la propiedad de algunas empresas de energía o de industria
pesada, pero la economía en general deberá estar en proporción importante en
manos de la iniciativa privada y a la par se estimulará la creación de empresas
colectivas distribuidoras de alimentos, confección, manufactura y otras
apoyadas con créditos bien estudiados y dirigidos a los sectores prioritarios
en primera instancia.(11)
El estado
tendrá un programa de recuperación de empresas declaradas en quiebra pagando
una porción de las deudas que quedarían finiquitadas. Las entregaría a sus
trabajadores de esa empresa para que retomen la producción con líneas de
crédito cuya ejecución estarán sometidas a exámenes periódicos. Ante el fracaso
que la quiebra supone para el particular que es dueño de la empresa se da la
oportunidad a la propiedad colectiva para administrar con buen criterio
gerencial.
En principio,
no habrán expropiaciones. Sólo aquellas estrictamente necesarias y porque
responden a una indispensable solución a problemas sociales. Jamás se podrá
expropiar bienes por venganza de clase,
grupos o estamentos sociales, si ello ocurriese la señal es que las
cosas andan mal. Los propietarios individuales o colectivos deberán ser
resarcidos por la inversión que hayan realizado en bienes de capital e insumos, si los tuviese en inventario.
Empresa expropiada no deberá ser administrada por el estado ni por sus
trabajadores en cogestión con el estado. Serán sus trabajadores quienes las
administren como sus nuevos dueños.
Se requerirá
un cuerpo de leyes que apoye y regule las relaciones interhumanas que ocurrirán
en la administración de empresas estadales y colectivas. Ello es necesario para
evitar desmanes del pasado. No así para la empresa
privada cuyos propietarios particulares
asumen su responsabilidad administrativa y las consecuentes pérdidas. Naturalmente
que las empresas de capital abierto si están sujetas a cumplir con requisitos
legales especiales.
La labor
contralora del estado en cada una de sus instituciones, empresas estatales e
industrias y comercios receptoras de créditos del gobierno deberá fortalecerse.
No podrán hacerse nombramientos para cargos que manejen recursos sin un
concurso sincero de credenciales y será la ley quien proveerá los requisitos.
La
contraloría social será una institución respetada y tendrá canales de expresión
que vayan más allá de la tradicional denuncia ante el Ministerio Público.
Prensa escrita, televisión y radio deberán tener espacios para su ejercicio.
Los servicios
públicos estarán en manos del estado: agua, electricidad, mantenimiento de
calles, carreteras y autopistas. En los demás rubros de servicios, el estado
podrá competir con los privados.
La voz de las
comunidades tendrá que ser escuchada por las autoridades antes de emprender
cambios en su hábitat, ninguna iniciativa podrá llevarse a cabo sin cumplir
este requisito, sólo en caso de evidente emergencia podrá saltarse la consulta
que quedara sujeta a control posterior.
Todos debemos
pagar impuestos, personas naturales y jurídicas, sin importar si la propiedad
es particular, estatal o colectiva. El estado será el manejador de esos ingresos para sostener sus
instituciones, pagar situado constitucional, mantener bienes y servicios, crear
fondos crediticios y otros fines. Se elimina el IVA nacional. Por disposición
legal los estados podrán crear y administrar un IVA regional para poder
financiar la desconcentración administrativa y, además, entre ellos compitan por atraer el mayor
número de inversiones. Los excedentes anuales
de los ingresos de las empresas estatales nacionales como PDVSA o las
industrias básicas, después de pagado el impuesto sobre la renta y realizadas
las reservas, serán entregados al Tesoro de la República. De igual modo
procederán las empresas creadas por Gobernaciones y municipalidades pero
llevando los excedentes a los tesoros estadales y municipales.
A partir de
la exitosa recaudación y eficiente gasto de los impuestos, además de la
inversión en obras públicas, también se
puede hacer una política de justicia social que distribuya riqueza representada
en servicios hospitalarios de primer mundo, educación de calidad, programa de
créditos para adquisición de vivienda, real masificación del deporte, expansión
de la cultura en todos sus órdenes, creación de estructuras de recreación y
diversión, asistencia social, créditos familiares para mejora de viviendas,
viajes. Es aquí donde se dimensiona el compromiso solidario del socialismo de
distribuir para todos y no para élites.
Debemos ser
realmente nacionalistas. Sí, hay que honrar los compromisos que por convenio o
tratado debidamente firmado por el Poder Ejecutivo y aprobado por el Poder
Legislativo, pero no en desmedro de los intereses de nuestra población a quien
el gobierno se debe antes que nada. Eso es ser nacionalista. Nuestra política
internacional debe estar inspirada siempre en la defensa de nuestros intereses.
Habrá naciones con quienes tenemos
intereses comunes e incluso encontraremos las que tienen intereses nacionales
como los nuestros, pero también tropezaremos con las que tienen intereses
distintos y entonces hay que negociar
buscando los puntos de coincidencia, pero cuando los intereses son divergentes
no puede haber negociación ni acuerdo.
La meta es un
estado socialista comprometido con una política de profundización de la
democracia, de respeto a los derechos innatos del hombre, que se afana por
incentivar la producción nacional a través de canales privados con apoyo de
incentivos, si es el caso, que socialmente está convencido de que es rescatable
la capacidad de los grupos humanos de acometer empresas industriales y
comerciales y les presta apoyo, que se siente capaz de manejar con probidad los
dineros públicos en función de los fines del estado, que presta apoyo a sus
administrados con un Poder Judicial autónomo y profesional para la solución de
los conflictos que se presentan en la vida en sociedad, un estado con un
gobierno civil que siente el deber de la defensa soberana y por ello tiene una
fuerza armada preparada para ejercer esas funciones y no otras, un estado que
asume el compromiso con los débiles sociales para colabora en el sostenimiento
de sus derechos con una legislación igualitaria y apoyarlos en sus iniciativas
de trabajo y emprendimientos, un estado que respalda a las familias, a la
juventud dentro de la armonización social, entendiendo que las contradicciones
no se mantienen sino que se resuelven en síntesis que no son necesariamente
destructivas de una de las partes por más gananciosa que pueda resultar para la
otra.
El socialismo
como lo visualizó Marx y que abarca la
sociedad entera y la totalidad de los medios de producción puestos en manos de
los trabajadores no es viable ahora ni dentro de varios siglos. Puede ser que
lo sea en el próximo milenio cuando las relaciones de producción lleguen a tal
madurez que el cambio se produzca de manera natural. En estos tiempos, es
imposible que un estado con una economía totalmente socializada pueda competir
en un mundo capitalista sobretodo como el actual que es vorazmente hacedor de
dinero por cualquier medio. Eso es imposible. Y mucho menos llegar a un estado comunista que funcionaría
sin gobierno porque superada la desigualdad de la propiedad de los medios de
producción, el desarrollo de las relaciones sociales está perfectamente
conformado para complementarse armónicamente. Eso es más que imposible.
El
voluntarismo de los que han venido ejecutando la revolución socialista ha
generado más daños que avances, más vicios que virtudes. Esa no es la vía a
seguir. Llegó el momento de repensar el socialismo y de proponer algo nuevo que
–como en todas las etapas de la historia- recoja lo bueno de lo viejo y cambie
lo podrido y decadente, remueva la injusticia e instale una sociedad de
justicia y paz.
Asumamos esta
tarea, entendamos que el socialismo llega gradualmente y los tiempos históricos
pueden llevarse muchos años, hasta siglos. Seamos imaginativamente realistas y
reinventemos el socialismo. Hagamos que sea posible un socialismo de estos tiempos económicamente sustentable, profundamente
democrático, respetuoso de los derechos humanos, igualitario ante la ley,
proporcionando las mismas oportunidades a todos, estimulador de la libertad
creativa de la libre empresa para individuos y colectividades, atendiendo con humanidad
e inteligencia al mercado, favoreciendo a los necesitados, garantizando los
derechos de todos, siendo campeones de la probidad y modelando con el ejemplo.
Este cambio
de paradigma debemos asumirlo para darle
futuro al socialismo que fue la fuente desde la cual bebimos nuestra formación
de izquierda con todo lo que ello significa. La Izquierda es contestaría, apoya
siempre al débil social, se estremece de rabia frente la injusticia. Ser de
izquierda es asumir una conducta que reivindica valores democráticos y de
justicia social, es ser moralmente pulcro y comprometido con la eficiencia y la
justicia. No debemos ni podemos ser dogmáticos, la experiencia nos indica a qué
nos ha conducido reducir el socialismo a un puñado de dogmas cuyo cumplimiento
se demanda acríticamente, derivando en desviaciones que han horrorizado a la
humanidad como los sistemáticos fusilamientos y encarcelamientos que ordenaba
Stalin a todo aquel que disentía de ellos.
Max Weber, en
su obra “Economía y Sociedad” señala que el socialismo en Rusia, debido a la
abolición de la propiedad privada de los medios de producción y del libre
mercado y sus mecanismos, resultaría en una sobre burocratización más que a un
alejamiento del Estado, como predijo Marx.
Esto es
una verdad del tamaño de una catedral. En todas
partes donde se
implanta el socialismo sucede lo mismo, la burocracia
crece como la mala yerba. En lugar de ir liberando a la humanidad, la somete y
castiga si no obedece. Luchar contra esta manera de comprender y aplicar el
socialismo es un deber de todo
revolucionario de izquierda. Hay que actuar repensándolo y recreándolo
amparados en el método dialéctico marxista pero también con el empuje y el
coraje que emana de nuestros corazones, con el mismo o similar romanticismo a
aquel que inspiró nuestras luchas de juventud.
Fernando
Vegas Torrealba
Ccs. 11/12/2018
EPILOGO,
A MODO DE DESPEDIDA.
A Teodoro Petkoff, un amigo que se marchó.
En 1997,
fuiste entrevistado en un documental, “Los guerrilleros en el poder” de Miguel
Curiel. En ese entonces eras el Ministro de Planificación del gobierno que
presidió Rafael Caldera.
Casi al final
del documental, tú mismo te preguntas:
¿Por qué hago
proposiciones como de privatizaciones de industrias básicas, o llamadas
básicas, o asumo una política de ajuste macroeconómico? ¿Qué tiene eso que ver
con la izquierda?
Y respondes:
“Pues mucho
más de lo que se piensa.
Un marxista,
hoy en Venezuela, tendría que estar asumiendo esto. Por supuesto, tú vas a
encontrar todos los restos nostálgicos del marxismo en Venezuela, que nunca
entendieron nada y que ahora tampoco entienden nada. Que no pueden entender una
proposición marxista, de Marx, de Carlos Marx, [que es] clave.
Y es que las sociedades comienzan a cambiar cuando el desarrollo de sus
fuerzas productivas chocan con las relaciones de producción.
Ahí es cuando
se producen los instantes de cambio social. Cuando el desarrollo de las fuerzas
productivas rompe un determinado modelo de relaciones de producción [debido a
las] por relaciones de propiedad. Bueno, a nosotros nos pasó en Venezuela que
el capitalismo de estado, que en Venezuela es poderosísimo, porque no sólo es
petróleo, [son] todas las empresas grandes, [es] la industria pesada.
Además, un
estado [que] interviene pesadamente en la vida económica, y creó un tipo de
relaciones de propiedad que asfixiaron el desarrollo de las fuerzas productivas
en Venezuela.”
(negrillas y
corchetes nuestros)
Exactamente,
amigo. Era entonces necesario, y aun lo es, cambiar las relaciones de propiedad
para que se impulse la industria y el comercio y nazcan nuevas relaciones de
producción. Se genere riqueza y se posibilite su distribución social.
Nos diste una
lección que no comprendí antes porque como otros compañeros aun volaba con las ideas de una revolución de las
fantasías -frase prestada por Domingo Alberto Rangel- mientras tú, hacía tiempo
ya, habías aterrizado en la utopía concreta de lo posible.
Teo, un abrazo
a tus moléculas errantes. Sé que estarán presentes y se incorporarán al nuevo
paisaje social de los cambios que habrán de venir
FVT
(1) Ensayo sobre la Teoría de la Institución y las Fundaciones (Traducción de José I. Coelho Mendes, Porto Alegre: 2009, Serie Antonio Fabris)
(2) Antonio Gramsci, trató el tema del sentido común con carácter filosófico en su obra que está dispersa en artículos que escribió para revistas y periódicos, en sus 32 Cuadernos de la Cárcel y en las Cartas de la Cárcel. Ver trabajo de Hugo Alberto Verdera, profesor de la Universidad de La Plata: “Gramsci y el cambio del sentido común. Su estrategia anticatólica.”
(3) Por cierto, en la votación de la ONU del 25 de septiembre de 2018, este apoyo se vino abajo al recibir el Gobierno de Venezuela una paliza en la votación que aprobó la ayuda Humanitaria para nuestro país. La votación de la Asamblea fue: 93 países a favor, 16 en contra y 17 abstenciones.
(4) La social democracia nace de la Segunda Internacional Obrera del año 1899 bajo la influencia del revisionismo de Eduard Bernstein y Karl Kautsky; la democracia cristiana surge a partir de 1881 cuando el Papá Leon XIII publica su encíclica Rerum Novarum y crea la moderna doctrina social de la Iglesia Católica de Roma.
(5) El argumento típico de convencimiento al patrono es que la concesión en el aumento salarial tendrá un efecto multiplicador en la expansión de la demanda del mercado.
(6) Verbigracia, la corriente del positivismo, término acuñado por el filósofo y creador de la Sociología, Augusto Comte. La metodología de su creación lleva al descubrimiento de leyes basadas en el estudio de la realidad, convertidas en tales mediante la inducción. Su concepción de la necesidad de un orden social y la evasión de los conflictos sociales. Todo ello fue muy influyente en el pensamiento humanista del siglo XIX y buen parte del siglo XX.
(7) Articulo 3 (proyecto): “El Estado popular, Democrático, de Derecho y de Justicia Social tiene como fines esenciales la plena realización como seres humanos de todos y cada uno de sus habitantes, su defensa y desarrollo, el respeto a su dignidad, el ejercicio directo y democrático del Poder Popular por parte del pueblo, la reconstrucción de la sociedad humana justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en este texto constitucional y en los tratados y convenios suscritos por la República Bolivariana de Venezuela.
El proceso social del trabajo y su esencia: la autoformación, colectiva, integral, continua y permanente de la clase obrera, constituye el proceso fundamental para alcanzar dichos fines.”
(8) A excepción de China y Vietnam.
(9) Hay una división internacional del trabajo creada para favorecerlos y sostenerlos, sabemos que pueden llegar hasta declarar la guerra para mantenerla, pero no creemos que la mejor manera de lograr avances para nuestra economía en las relaciones internacionales sea gritarle improperios y ab initio desestimar la negociación y buscar ventanas de oportunidades para nuestra economía.
(10) La Ruta de la Seda. (One belt, one road): https:g.co/kgs/4Acxwb
(11) Hablamos aquí en términos generales. En Venezuela es necesario que el Estado mantenga la propiedad de PDVSA, la rescate y utilice como palanca de desarrollo.

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