En nuestra oposición predomina la visión en blanco y negro, desconocen el technicolor, no hay colores ni matices. En general, parten de una plataforma ideológica y aplican un rasero que en general sólo admite posiciones de derecha aderezadas con expresiones de libertad y democracia, pero que realmente sólo terminan por disfrazar un talante tan autoritario como el del gobierno. Las cúpulas que manejan las relaciones internacionales y la ayuda financiera que viene en el paquete apuntalan una conducta de imposición de criterios sobre el grueso de la oposición. En una época, las encuestas revelaban a los cuatro partidos líderes como los más grandes de los enanos, pero ya ni siquiera es así, hoy en día son tan pequeños como todas las demás unidades que agrupan al resto de la oposición
En lugar de crecer desde la derecha moviéndose hacia
el centro lo que han hecho es encogerse y reducirse cada vez más. Esto ha
traído perversiones porque al tener conciencia de que cada vez les resulta más
difícil acceder al poder, han copiado algunas conductas propias de las
corruptelas del madurismo.
LA DESVIACIÓN DE MONÓMEROS Y CITGO
No hemos leído o escuchado un solo análisis de cómo
fue que la estrategia del gobierno “legítimo” activo -y no de sombra como lo
llaman los británicos- los llevó a administrar bienes del estado y a aplicar
rutinas corruptas, tales como nóminas paralelas, aumentos de personal
gerencial, extracción de dinero para efectos que no tienen nada que ver con la
corporación que administran (peculado). Irregularidades de bulto, como el
nombramiento del Procurador de la República “legítima” de una persona que puede
ser muy ilustre, pero venía de ser abogado asesor en el caso específico de la
compañía que acababa de embargar las acciones de PDVSA en CITGO y ello, ilando
fino con el argumento de que esas acciones eran realmente de la República
porque PDVSA también lo es. Se trata de la empresa Cristalex que había
demandado en los EEUU a la República de Venezuela real, no la virtual. Si esa
duplicidad no es prevaricación, lo está rozando. No cuidarse de eso es
sumamente parecido a lo que rutinariamente practica el Gobierno de Maduro.
Cierto. Lo aludido, ahora se ventila entre la
oposición y se agitan dedos acusadores entre sí, pero por un doble motivo: i) La oposición acude muy dividida para
las elecciones que organiza Maduro por intermedio de un CNE que controla
totalmente, aunque ahora con dos testigos de excepción provistos por la misma
oposición para ejercer de rectores de ese Poder. Objetivamente el cuadro
electoral favorece mucho al gobierno porque para la repartición de 3.000 cargos
según la cantidad de votos obtenidos, el gobierno inscribió 3.000 candidatos,
mientras que la oposición lo hizo con más de 60.000 aspirantes. De manera que
la oposición realmente compite entre si y no con el gobierno. ii) Aunque el exembajador Calderón
Berti había denunciado hace más de un año las irregularidades administrativas
en la compañía Monómeros, sita en Barranquilla, se mantuvo un silencio
sepulcral en el liderazgo opositor sobre el tema, pero como la crisis les
reventó en la cara con la intervención de la empresa por el Gobierno Colombiano
y su posterior declaratoria en quiebra, comenzaron los reclamos y acusaciones,
acicateados ahora por la competencia electoral entre sí.
NUESTRA OPOSICIÓN VIENE ANDADO EN
ZIG ZAG
El comportamiento de los últimos veinte años de la
oposición ha sido errático. Hagamos una somera revisión. Después de la victoria
de Chávez en las mega elecciones de julio del 2000, se entregaron a la
conspiración, lo que condujo al golpe de estado del 2002 y a un paro petrolero
que le hizo daño a la industria y que el gobierno –con todas las críticas que
podamos hacer por su comportamiento sectario- supo resolver porque PDVSA retomó
sus niveles de producción, refinación y exportación. Nos referimos exclusivamente
a esto y no a la fiesta de corruptelas que el propio gobierno de Chávez propició
y que a la larga acabó con PDVSA, sobre todo con advenimiento del Sr. Maduro.
Una parte muy importante de venezolanos lo apreció así y ello se reflejó en su
comportamiento electoral con el referéndum revocatorio que perdió la oposición,
claro, hubo otros elementos que también influyeron en su ánimo, como las
misiones, por ejemplo.
La egregia oposición denunció fraude en el referéndum
sin aportar pruebas y, en consecuencia, no acudió a las elecciones
parlamentarias del 2005. El resultado fue que le dejaron íntegra la Asamblea
Nacional al chavismo. El gobierno se envalentona y plantea una reforma de 33
artículos de la Constitución, entre los cambios está la eliminación del límite
de dos períodos presidenciales. Más tarde, cuando la Asamblea Nacional debate
el tema, añade modificaciones a 36 artículos más. Con esa fuerza y creyéndose
sobrados, acude el chavismo al referéndum aprobatorio de diciembre del 2007 y
pierde por escasos treinta mil votos. La oposición celebra, pero dos años
después debió prepararse para pelear en el referéndum de febrero de 2009 para
aprobar o no una enmienda propuesta por la AN que eliminaba los límites para
ejercer todos los cargos de elección popular. Ganó el gobierno y, naturalmente,
la oposición reclamó que hubo fraude. Hubo más elecciones que ganaba el
chavismo, siempre con la misma queja opositora, hasta que luego de fallecido
Chávez, en abril de 2013, se celebran comicios presidenciales para elegir a la
persona de concluiría el período que le correspondía al difunto presidente.
Compiten Capriles y Maduro. Gana el segundo por una diferencia de 1,8%. Para
variar, Capriles reclama fraude y llama a que la gente descargue “su arrechera”
en la calle. El resultado fue de muertos, heridos, destrucción de propiedad
pública y privada. Así llegamos a diciembre del 2015 cuando la oposición le
mete una solemne paliza al gobierno. Es que nunca entendieron que no se trataba
de fraude sino de ventajismo lo que efectivamente sí ejercía el gobierno,
verbigracia, como el arreglo de los circuitos electorales de manera que se
eligiesen más diputados allí donde el partido de gobierno era más fuerte, lo
que en las elecciones de la AN de diciembre de 2015 le permitió a la oposición
obtener los dos tercios de diputados con el alud de votos que le proporcionó el
pueblo.
En lo adelante, un gobierno con vocación para hacer
trampas como el de Maduro, trazó la línea para en lo adelante no perder
elección alguna y con el apoyo irrestricto del TSJ y el CNE, lo viene demostrando
en los comicios de la ANC en julio de 2017, los presidenciales de mayo 2018 y
de la AN de diciembre de 2020.
Mas, de nuevo se pone de manifiesto una nueva ruta de
la oposición, y es que desde la AN del 2015 resuelven salir de Maduro en seis
meses por abandono del cargo, renuncia o referéndum revocatorio, así lo expresó
estentóreamente su presidente en el
hemiciclo. Desdeñaron el rumbo lógico que parecía ser acudir a las próximas
elecciones de gobernadores y más tarde a las de Alcaldes y Concejales,
preparándose bien para los comicios presidenciales. Entraron en juego los egos,
los liderazgos, las aspiraciones presidenciales y se terminó la lógica. Se
extraviaron hacia el atajo del asalto al poder desde la Asamblea Nacional y
todos sabemos dónde acabó la aventura.
La oposición se recompone y decide no participar en
las elecciones de la ANC en 2017, las presidenciales del 2018 y las parlamentarias
de 2020. Utiliza la abstención como táctica para demostrar el poco apoyo
popular a los comicios convocados por el Gobierno, el CNE y el TSJ, que son la
troika del ardid al mando. No se podía acudir a un proceso eleccionario con
partidos y personas inhabilitadas políticamente, amén de más de 300 presos
civiles y militares con juicios amañados. Eso suena válido.
Fue así como arribamos al proceso electoral convocado
para elegir gobernadores, alcaldes y concejales el 21 de noviembre de 2021, en
total 3.000 cargos y nuestra errática oposición va dividida con más de sesenta
mil candidatos, mientras que el PSUV lleva 3.000 aspirantes. De manera que el
gobierno ganará la inmensa mayoría de los puestos en disputa. No tendrá de
recurrir a sus mañas en las mesas electorales y si lo hace probablemente sería
para favorecer algún candidato opositor, lo que seguramente previamente estaría
sujeto a pacto.
EL GOBIERNO ESTA EN CRISIS Y
MANIOBRA
El gobierno tiene la necesidad de mejorar su imagen
internacional porque, además del bloqueo a PDVSA y a la tramitación bancaria en
casi todo el orbe, hay otras amenazas -unas en ciernes y otras inminentes- tales
como la de la CPI, la extradición de Saab y los aportes probatorios que el
General Carvajal hace ante el juez español, de manera que no es un disparate
pensar que permitirá o ayudará a ganar a la oposición varias gobernaciones y
unas cuantas alcaldías. (1) Habrá
las que se reservará como Bolívar, Apure, Caracas, pero hay varias que son
dispensables. Recordemos que actualmente la República tiene las arcas vacías y
es poco lo que puede llegar a gobernaciones y alcaldías por situado
constitucional, tal vez para cubrir nómina y nada más. Las alcaldías tienen
pocos ingresos sobre la renta bruta de los comerciantes por la pésima situación
económica, salvo en lugares como Chacao y Baruta, por ejemplo, pero en las
alcaldías de pueblos y áreas rurales lo que hay es muchísima necesidad, mucho
hueso y poca carne.
O INVENTAMOS O VOLVEREMOS A ERRAR
En fin, aquí estamos estacionados ahora. Todo indica
que hay Maduro para rato porque hace su tarea mejor que nosotros. A menos que
nos animemos a crear una nueva oposición. Una que comprenda que la tarea es
unir a todas las tendencia y colores que adversen al dictador Maduro, entre
ellos, y son muy importantes, los chavistas que detestan a Maduro a quien
consideran un traidor a la revolución concebida para funcionar conforme a la
programación principista de la Constitución, texto que debe ser la base para
planificar nuestro futuro.
No hemos comprendido que el mayor problema que tenemos
somos nosotros mismos. Es el hombre y la mujer venezolana, son los que obran en
el gobierno y la oposición, todos venimos fallando desde mediados del Siglo XIX
para acá, quizás con algunos momentos intermedios de mejoría pero que no se
acercan a lo bueno y menos aún a la perfección.
Estamos seguros que en Venezuela existen asaz hombres
y mujeres honestos, sinceros, preparados, demócratas convencidos (lo que
significa que también son tolerantes), trabajadores y patriotas. Están en todos
los partidos, sectores, ciudades, pueblos y regiones. Vamos a su encuentro con
una plataforma de centro que sea sencilla y se fundamente en nuestra Carta
Magna (2), será un movimiento
indetenible. El dictador no tendrá otra alternativa que negociar su salida,
pero de verdad, verdad…
Ccs.12 de octubre de 2021
1. Verbigracia,
haciendo un ejercicio de imaginación podríamos inferir que el gobierno tolerará
que Rosales gane en el Zulia y pondrá como ganador a Ocaríz en Miranda.
2. La Constitución de 1999 requiere
de muy pocos cambios, por ejemplo, volver a los límites de los períodos
presidenciales. Para ello existen las enmiendas. El texto de la CRBV no habla
ni de socialismo ni de revolución, sí lo hace de democracia participativa y eso
es un adelanto, no un retroceso, además es moderna, descentralizadora (arts.182
y 184) y garantista de los derechos ciudadanos, entre ellos el de propiedad
(art. 115). La economía a que alude en su artículo 299 es mixta, así como
establece la libre empresa en su artículo 112. No vemos necesidad alguna de
cambiar un contenido que es la plataforma perfecta para la unidad de los
venezolanos, como -en su afán competitivo entre sí- lo argumentan algunas
personas.