domingo, 11 de julio de 2021

Se anima la justicia en la CPI


Se ponen interesantes las cosas en la Corte Penal Internacional (CPI).

Nuestro sistema judicial es prolijo en retardo judicial, ya negativo, cuando lo realizan los jueces y fiscales al dejar de cumplir con sus deberes y diferir audiencias, aportar pruebas fiscales o no trasladar a los privados de libertad, etc. O, en caso positivo, y usualmente practicado por abogados litigantes, mediante las complicaciones procesales que producen las solicitudes de pronunciamientos sobre competencia, exceso de pruebas geográficamente repartidas distantes de la sede tribunalícia, en fin, son muchos los ardides en este sentido.
Bien, El Fiscal General de Venezuela tomó una de estas iniciativas y pidió un pronunciamiento de Control Judicial a la Sala Preliminar del CPI sobre un tema relativo a la investigación de la fiscalía que actúa dentro del marco del Estatuto de Roma, típica manera de dar un toque criollo de retardo al proceso en curso contra varios funcionarios del Alto Gobierno, civiles y militares. Sólo que allá no funcionan como aquí y, lejos de “abrir una articulación probatoria y tomarse unos días para decidir, previo informe”, los tres magistrados de la Sala Preliminar desestimaron la solicitud del Gobierno Venezolano por no haber en el momento derechos controvertidos que mereciesen pronunciamiento (aquí, nuestra Sala Constitucional habría terminado la averiguación in limini litis para la complacencia oficial) y, además, aprovecharon para ordenar las cosas al decidir: 1. Se declaran públicas las solicitudes y actuaciones de las partes; 2. Fijan hasta el día 21/7 como límite para que el gobierno venezolano añada versiones y solicitudes y hasta el 23/7 para las respuesta del Fiscal, luego de lo cual éste deberá consignar su informe.
Recordemos que ahora la denuncia de las violaciones a los DDHH tipificados en el Estatuto de Roma, entra en fase de investigación judicial lo que significa que la Sala Preliminar podrá convocar la presencia de testigos, víctimas y presuntos perpetradores. La contumacia a responder a las citaciones puede traer como consecuencia orden internacional de captura. Verbigracia ¿si citan a Maduro, será que se presentará o la obviará? ¿Si ocurriese lo último, podrán dictar una orden de aprehensión en su contra? El pronóstico es delicado para él y unos cuantos más.
Parece ser que la única beneficiada directamente por la diligencia del Fiscal criollo, fue Fatou Bensouda. Buena amiga del gobierno de Maduro. Estaba sancionada por el gobierno de los EEUU que recientemente suspendió la sanción, razón por la cual apreciamos que, a cambio, decidió declarar que iba a consignar su informe en la Sala Preliminar antes de entregar el cargo al nuevo Fiscal, Karim Khan, pero –suertuda ella- no pudo hacerlo porque el Fiscal del gobierno de Venezuela, solicitó un Control Judicial. Todo muy oportuno.

Publicado por www.caigaquiencaiga.net., el 10 de julio de 2021

Opinión: Venezuela, el populismo como problema y el centro como solución



La dialéctica de la vida es una sucesión de contradicciones que se resuelven en una síntesis que soluciona las posiciones encontradas. Los intereses, pensamientos, deseos y sentimientos enfrentados se matizan y repiten incesantemente y se van resolviendo por fusión, mutuas concesiones y balance persiguiendo el equilibrio y la paz. La otra opción es persecución y extinción de uno de los extremos.


Si trasladamos estos conceptos a la política veremos entonces como es que la clásica contradicción entre derecha e izquierda nunca desaparece como pretenden los que se refieren a las aludidas posiciones como passé de mode y superadas. Ambas serán siempre polos extremos que buscan el medio para encontrar soluciones. El ser político -zoon politikon- en mayor o menor densidad, se ubica en la izquierda o en la derecha. El movimiento de las puntas va en degradé desde la intensidad de los intereses, pensamientos, deseos y emociones originales hacia la búsqueda de la síntesis que se encuentra en el centro. Es la tendencia natural.

El liderazgo populista, que puede surgir desde la izquierda o la derecha, pesquisa las emociones negativas e inconformes relacionadas con fenómenos y realidades que impactan el tejido social para ponerse al frente de campañas que ofertan soluciones radicales. Los problemas que dejan impronta en la consciencia colectiva, como pueden ser la “amenaza africana” o “el peligro islámico” en Europa, la inaguantable competencia laboral frente a masas de refugiados que aceptan salarios de subsistencia y acaparan la oferta en países tercermundistas y los tradicionales problemas de desigualdad en naciones infra desarrolladas, son ejemplos que aprovecha el populismo de derecha o de izquierda para exacerbar las emociones y las soluciones del todo o nada que polarizan la actividad política hacia los extremos.

Un asunto más, antes de aterrizar en Venezuela y su aterradora situación económica, política y social. La mentira como instrumento de lucha la puede practicar cualquier político, sea o no populista. La diferencia estriba en que la mentira y la calumnia es relativamente fácil de detectar y castigar moral y legalmente en una sociedad democrática abierta, equilibrada, transparente y regida por leyes que aplican a todos, mientras que en las sociedades cerradas por el ejercicio autoritario del poder, el ambiente de opacidad e inequidad lo dificulta todo, pero en ambos casos sucede porque las mentiras y los fake news se han convertido en instrumentos de la lucha política actual.

El populista se aprovecha de los desequilibrios emocionales provocados por situaciones injustas, reales o aparentes, para incitar respuestas emotivas generalmente con fines destructivos o como mínimo irresponsables y, en ese ambiente, puede nadar libremente la mentira y la calumnia sin importar desde cual extremo se practica.

LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL DE NUESTRO PAÍS

Entendemos que el toque narcisista es común a oficios y actividades humanas como las de actores y políticos. Gustan de los aplausos con que el público los premia y si además hay votos para ocupar posiciones en los poderes públicos, pues mucho mejor aún. El tema se complica cuando partiendo del narcisismo y la egolatría se desarrolla una conducta personalista para relacionarse socialmente.

El personalismo ha marcado muchas veces la política venezolana en las más altas esferas del poder, pero también en escalas inferiores. Algunos políticos llegan a la presidencia de la república y siempre son quienes más saben, incluso en ocasiones consultan asesores pero los corrigen y contradicen si no coinciden con su opinión. Se consideran inmejorables e indispensables, por ello insisten en permanecer en el poder por reelección, ampliación del período constitucional o colocación de designados en la presidencia. Pertenecen a un orden divino que nunca se equivoca, tal y como los reyes absolutistas. Se rodean de cortes que confirman constantemente su sapiencia, por eso practican el nepotismo y se apoyan en adulantes, de manera que siempre podrán destacar sobre la mediocridad. Y si las cosas no van bien porque surgen los molestos contestatarios, tienen a mano el recurso de la autoridad en todos sus matices, desde la advertencia, pasando por el chantaje y hasta la cárcel.

Estamos seguros que el amigo lector, conocedor de historia patria y dueño de criterio independiente, sabrá ubicar en el retrato del párrafo anterior -en mayor o menor grado- a nuestros presidentes, incluso distinguirá –porque los hubo- a quienes ocuparon la primera magistratura del país y fueron ejemplo, para su honra, de todo lo contrario.

Ahora vamos a hablar con sentido crítico y autocrítico de la oposición, es el propósito de este artículo. No obstante, algo debemos decir antes del gobierno de Maduro porque ha superado todos los límites del engaño y la mentira, de la incapacidad y corrupción, del abuso de poder y el acaparamiento de las instituciones, del ventajismo y fraude electoral, de la represión y la crueldad. Es una dictadura que se apoya en la fuerza de las armas y el control monopólico de todas las instituciones del estado. Una inmensa mayoría de venezolanos ya no cree en los embustes del régimen, de manera que no es así como manipula nuestras emociones. Más bien estimamos que el gobierno mantiene en perenne zozobra al ciudadano porque instaló el miedo en la sociedad. El terrorismo de estado no es ficción, es una cruda realidad. En nuestro país hay presos con procesos paralizados o sin juicio, hay torturados, asesinados y desaparecidos. Se les mantiene en cautiverio, incomunicados por largos períodos, rodeados de paredes blancas, sin ventana y luz encendida día y noche, el A/C fijo en 18°. Sus policías allanan hogares en las noches, asesinan y desaparecen jóvenes. En los barrios son las bandas delincuenciales armadas por el gobierno (El Coqui, Wileisi y otros) quienes mandan. El barrio es su guarimba, el lugar donde goza de fuero porque ningún policía osa perseguirlos hasta allí, la contraprestación es evitar que sus habitantes bajen a protestar. Últimamente, también hemos presenciado como desde las adyacencias de su hábitat atacan a patrullas del CICPC y la GN, haciendo un despliegue de armamento moderno, con uso pródigo de municiones y hasta con tecnología de drones. Los videos sobre esos sucesos abundan en las redes. Pareciera que el gobierno los filtra para advertirnos que las bandas no son solamente para contener los barrios, sino a todos los habitantes de la ciudad. Hay miedo, eso paraliza a la gente y la tiranía toma ventaja de ello.

Pero, retomando el hilo argumental, nuestra actual situación es muy mala, porque al personalismo divisionista de la oposición hay que añadirle el populismo y la mentira. Veamos algunos ejemplos de falsos positivos emanados del liderazgo opositor para cabalgar sobre las emociones del antichavismo.

Desde los propios inicios del Chavismo en el poder, el liderazgo opositor afirma que todas las elecciones fueron fraudulentas, a excepción de las de 2006 cuando el candidato Rosales reconoció la victoria de Chávez Frías, un hecho parcial pero importante porque se trataba de la principal contrafigura electoral. No obstante, fueron muchos los dirigentes que por los medios insistían en el tema del fraude. Cuando ocurrió el referéndum revocatorio, todos clamaron que hubo fraude y un dirigente que más tarde tuvo resonancia como presidente de la Asamblea Nacional, aseguró frente a las cámaras de TV que presentaría pruebas de ello, lo que nunca sucedió. El 2 de diciembre de 2007, se sometió a referéndum la propuesta presidencial de una reforma de 68 artículos de la CRBV que fue inteligente y demoledoramente antagonizada por la oposición y no resultó aprobada por los venezolanos. Las fuerzas opositoras celebraron la victoria sin aludir a las autoridades comiciales. Claro, esto último no es bueno ni malo, no obstante, la incoherencia surge cuando en el 2009 el gobierno somete a referéndum la enmienda constitucional para establecer la reelección indefinida y gana, pero de inmediato reinciden y recurren a la acusación de fraude.

En el 2013, Maduro gana con un margen de 1,8% de los votos y estallan extensas protestas porque las elecciones fueron fraudulentas según el dictamen de la dirigencia opositora. En algún momento, esa misma dirigencia reflexionó sobre el hecho de que las elecciones también se ganan por estrecho margen y entendió que se le abría una oportunidad porque estuvieron muy cerca de derrotarlo. Efectivamente, trabajaron unidos para abarcar todos los espacios territoriales desenmascarando al mal gobierno de Maduro que aun con ingresos petroleros formidables sólo se dedicó a alimentar la corrupción en pantagruélico banquete. El resultado de las elecciones de diciembre de 2015 para elegir diputados a la AN fue una solemne paliza al gobierno que entregó a las fuerzas democráticas opositoras las dos terceras partes de los diputados. Y eso pasó con el mismo CNE que dirigió las elecciones de 2013 que se habían negado a reconocer.

No obstante, esta vez no hubo capacidad reflexiva, sino reacción emotiva. La dirigencia opositora que había resuelto con lucidez la situación después de abril de 2013, apreció –probablemente abrumada por tan generosa victoria- que había llegado el momento de tomar el poder. Al demonio con los tiempos establecidos en la CRBV, vamos a asaltar el poder. Así fue como activa o pasivamente, apoyaron las palabras de un veterano líder que clamó impetuosamente que la salida de Maduro se produciría en seis meses por revocatorio, abandono o renuncia y al día siguiente llamó a la prensa para que presenciara como retiraba los símbolos del chavismo del parlamento, alea iacta est, pero no se trataba de un asunto de suerte, era una declaración de guerra por parte del caballero que habló en el hemiciclo en la inauguración de sesiones de la AN, para obligar a Maduro, el actual dictador de Venezuela, a abandonar o renunciar al cargo. Ese discurso, en su momento fue aplaudido por todos los que estaban sentados escuchándolo y por quienes los vieron en TV o leyeron en los diarios. La capacidad analítica de la dirigencia opositora brilló por su ausencia. Cabe preguntarnos cómo hubiese sido el desempeño electoral de la fuerzas democráticas de oposición en las elecciones de gobernadores y alcaldes, y la presidencial del 2018, con una AN ajustada a su rol legislativo y de control sobre el ejecutivo, con muchos choques -por supuesto- por los informes de las comisiones, las votaciones en el plenario, las iniciativas legislativas, pero ninguno a muerte.

Fue a partir de allí, cuando el oficialismo decidió no perder más nunca una elección y con los comicios para la Asamblea Nacional Constituyente del 2017, comenzó la verdadera historia del fraude electoral con la manipulación de los votos en las mesas. Veamos si ahora aprendemos a diferenciar el ventajismo del fraude. Hasta las elecciones del 2015 había mucho ventajismo por parte del gobierno más no fraude. Inventaron muchas teorías; que si un cisne negro o un algoritmo de sesudo origen cambiaban, añadían, borraba votos y reconocían el nombre de los electores. La oposición se auto infligió un daño que aún hoy día pesa mucho en la consciencia colectiva y por ello el votante de oposición es renuente a participar en cualquier proceso comicial.

Figúrense que la empresa Smartmatic que vendió las máquinas y las operó en cada elección, viendo el patrón fraudulento que se seguiría en las elecciones de la ANC, se retiró y luego denunció que al menos un millón de sufragios fueron añadidos. Eso en lugar de ser saludado y aprovechado para reclamarle al CNE y al gobierno, fue rebotado contra la propia Smartmatic. Más aún, los venezolanos opositores “partidarios” de Trump –como si fuesen electores en los EEUU- denunciaron el fraude que esta empresa haría contra su catire en los estados de la Unión donde contrataron sus servicios. No escuché a ningún líder de la oposición decir lo contrario. ¡Asombroso!

Pero, hay más debilidades subjetivas en la oposición. La más protuberante es la desunión por la multiplicidad de líderes que inspirados en el tradicional personalismo de la política venezolana se sienten presidenciables y están permanentemente a la caza del atajo que los ponga en Miraflores. Lo quieren rápido y fácil. Verbigracia, nada de ir a visitar a unos cuantos –al menos los más democráticos- de los 120 países africanos y asiáticos del Movimiento No Alineado (MNOAL) que sustentan en la ONU a Maduro y con los que Cuba tiene buenas relaciones. Sería para llevarles la misma narrativa que presentamos al Parlamento Europeo y a líderes españoles. Pero no, eso queda descartado a priori porque es muy lejos, no hay que ir a África, cuando más sabroso es almorzar con la Señora Díaz Ayuso en Madrid, a quien le agradecemos el entusiasta apoyo, sólo que hay que sumar otros también.

Por esta disposición para hacer las cosas es que se cometen errores como el de hacerle lobby a Trump para resolver militarmente el asunto o, apoyar a Biden porque su comprensión de la geopolítica planetaria incluirá a Venezuela en el próximo arreglo que haga con Rusia o China. Olvidamos la máxima según la cual los estados tienen intereses. La amistad, simpatía, cooperación bilateral o multilateral son los adornos de sus intereses.

Nuestra oposición tiene que hacer algo aquí, en el país, además de andar peregrinando por los despachos de Washington, Madrid y Bogotá.

Creemos que deben comenzar por dar pasos firmes para unirse. Una idea puede ser un fin de semana de conferencia. Ahí, cara a cara, se dicen sus verdades los distintos liderazgos. Se escuchan con tolerancia y atención y después nombran por consenso un grupo de personas ilustres que hagan una propuesta unitaria. Propuesta que –en nuestra opinión- necesariamente debe ampliar la base opositora con el chavismo disidente, muchos de los cuales ni siquiera ya son chavistas. Allí esta buena parte de la media Venezuela que apoyó su gobierno ya sea comenzando, en su transcurso o hasta que se enemistaron con el pésimo gobierno de Maduro. Mientras esto no ocurra la oposición va a tener en ellos un peso muerto que no empuja pero que es óbice para avanzar. Si un chavista que quiere salir de Maduro sólo recibe rechazo de sectores de la oposición, cuando no es que lo amenazan con colgarlo de un poste cuando lleguen al gobierno, cree usted que cándidamente los apoyará o, más bien estimará que mejor es no estar con Maduro pero tampoco con la oposición, incluso puede preferir el status quo porque en el oficialismo le quedan amigos y del otro lado ninguno tiene. No será mejor que personas que fueron ministros con Chávez y contra los que no hay reclamos éticos, aparezcan haciendo frente común con el resto de la oposición para contradecir y reclamarle a Maduro. ¿Qué efecto tendrán acciones de esta naturaleza para tanta gente que votó por Chávez pero no quiere nada con el gobierno de Nicolás Maduro?

Más aun, ¿qué pensarán los militares?

Sabemos que no todos ellos son corruptos y que los hay que son críticos del gobierno, la mejor demostración de ello son los presos militares de consciencia bajo acusaciones de conspiración, a quienes –por cierto- la oposición tiene preteridos pues piensa que con incluirlos en una lista en la ONU y la OEA ya cumplió. Y eso no es así, los presos políticos civiles y militares y sus familiares requieren solidaridad material y espiritual. Sin embargo, el tema de los militares presos rara vez es incluido en las declaraciones de la dirigencia opositora.

Estimamos que el cambio de actitud y la ampliación de la plataforma de oposición con la inclusión del chavismos disidente, es determinante para que los sectores divergentes de la FAN también dejen de ser un peso muerto que reduce la marcha a la victoria al paso de tortuga.

Una aclaratoria más. En algún momento pensamos que a falta de elecciones libres era pertinente una insurrección popular. Hoy en día los desestimamos porque además de los peligros que una acción de este tipo genera,* estamos conscientes que a pesar de las causas objetivas que brotan de las enormes carencias ocasionadas directa o indirectamente por la pésima gestión gubernamental de la dictadura Madurista, el miedo que ha logrado instalar en la sociedad su aparato represivo –FAES, DGCIM, DISIP, GN- tiene paralizadas las protestas, además de que la diáspora probablemente se llevó a los más contestatarios.

Entonces, cuál es la ruta?

BUSCAR LA UNIDAD SUPERIOR

La Unidad Superior convoca a todos los que están contra la dictadura de Maduro porque se empina sobre las diferencias y entiende que hay un enemigo principal que navega sobre las diferencias de sus adversarios y cada día que pasa se afianza más en el gobierno.

Reiteramos nuestro llamado a la cúpula de los diversos partidos de nuestra balcanizada oposición para que se reúnan y hagan una discusión abierta que analice sus errores para no volver a cometerlos, deben ser autocríticos. Nadie es dueño de la verdad y todos nos equivocamos pero hay que saber reconocerlo. Tal vez lo recomendable es nombrar una comisión de mentes lúcidas que elaboren una plataforma unitaria lo más amplia posible y la entreguen para que los operadores políticos comiencen a armarla.** Al incluir al chavismo disidente y a los militares (que también votan) debe cesar el lenguaje excluyente, tarea educativa que convierte a la dirigencia opositora en profesores. Si hay éxito en la tarea, tendremos la seguridad que obtener una mayoría arrolladora y decisiva, imparable. Ninguna trampa electoral podrá impedir que la avalancha de sufragios de la nueva mayoría atrape la victoria.

Sólo así se puede participar en un proceso comicial que siempre estará diseñado y procesado por CNE gobiernero para que lo gane Maduro. Esperar que mejoren las condiciones electorales no es una expectativa verosímil. Eso no va a pasar. Dos voces de cinco miembros del CNE, son minoría y no garantizan elecciones libres.

No podemos conformarnos con participar en elecciones que entregarán unas pocas gobernaciones y alcaldías que tendrán sus “Protectores” fondeados con dinero central, así como tampoco sentarnos a esperar por la solución extranjera milagrosa. Lo primero no debe pasar y lo segundo no pasará.

Depongamos las posiciones extremas y marchemos al centro del espectro político, desde allí forjemos la unidad de todas las fuerzas que derrotarán a Maduro y después construirán la nueva Venezuela democrática y próspera.

¡El camino es la UNIDAD SUPERIOR!

* El miedo no durará para siempre y cuando no quede más salida por la extrema agudización de los problemas, el temor podrá ser superado por el odio y producirse el estallido social. Las masas iracundas en la calle son capaces de todo y pueden ser presa fácil del liderazgo de los pranes de los barrios que entonces pueden cambiar de bando para atacar a todo el que tenga quinta y carro, enchufado o no. Por el lado de las fuerzas del orden gubernamental también pueden venir operaciones delincuenciales porque ellos también tienen sus pranes en las fuerzas militares y policiales. Un ejemplo de todo esto se puede apreciar en la reciente película mexicana NUEVO ORDEN (Nomadland), dirigida por Michel Franco. Véanla, está en Amazon.

** Se acaban de instalar el Consejo Rector de la Conferencias para el Restablecimiento Constitucional mediante el cual la Sociedad Civil hará cumplir el mandato vinculante de la Consulta Popular al iniciar el proceso de promoción y activación de su objeto, lo que puede ser una oportunidad para desarrollar el tema.

Publicado por www.caigaquiencaiga.net, el 25/5/2021

https://caigaquiencaiga.net/opinion-venezuela-el-populismo-como-problema-y-el-centro-como-solucion-por-fernando-vegas/

EL ÁUREO CENTRO


El dorado término medio, “aurea mediócritas” lo llamaba Horacio, el poeta romano. El justo medio de los griegos. Platón en su diálogo Gorgias, nos dice que la parte racional ha de encontrar un equilibrio que consista en un punto medio entre exceso y defecto. Aristóteles, en su Crítica Nicomáquea identifica el justo término medio como un hábito virtuoso.

El centro del espectro político tiene el valor del sensato sentido común y el virtuosismo de lo justo. Pareciera que es el mejor ambiente que la república puede ofrecer para que retornen las inversiones de nacionales y foráneos al país, la economía refresque sus raíces, crezca y florezca, participe de la cuarta revolución industrial, y aborde el desarrollo con sus inmensas tareas en las áreas de salud, educación, infraestructura civil, comunicacional y cibernética, planes de vivienda, desarrollo científico y otras.

Claro, el aserto es de laboratorio. Traslademos el concepto a Venezuela para examinar la posibilidad del predominio del centro político sobre los extremos de izquierda y derecha.

VENEZUELA SIEMPRE HA TENIDO POCO ESPACIO PARA EL CENTRO Y CUANDO PRESUNTAMENTE HA LOGRADO LLEGAR AL PODER, LO HA EJERCIDO PRESIONADO POR LA DIESTRA O LA SINIESTRA

Cuando se fundó la República, el 5 de julio de 1811, necesariamente la política general era extremista porque insuflada por las ansias libertarias contra la Corona Española, los venezolanos estábamos en guerra contra la Real decisión de retomar el poder colonial. No obstante, los próceres de la patria no sólo supieron ganar batallas sino también crearon el entramado constitucional y legal  que dio orden institucional al naciente estado y un rol de derechos y deberes para los ciudadanos, todo inspirado fundamentalmente en la Revolución Francesa, madre de todas las revoluciones, porque aunque la antecedió la Revolución de Independencia de las Colonias Británicas en Norte América, los principios de ésta también tuvieron mucho que ver con la Ilustración Francesa. Esta etapa culminó en 1830 con la disolución de la Gran Colombia. Fue la era de nuestros mejores dirigentes.

Luego asumió José Antonio Páez, como presidente de Venezuela (1830-1835), pacificó al país y gobernó bajo la tolerada presión de la oligarquía. Lo siguió José María Vargas, un ilustre presidente  (1835-1836) que sufrió un golpe de estado y fue derrocado por la llamada Revolución de las Reformas, dirigida por prohombres de la independencia como Santiago Mariño, Diego Ibarra, José Laurencio Silva, Pedro Briceño Méndez, Andrés Level de Goda, Luís Perú de La Croix, José Tadeo Monagas. Pretendían ellos la restauración de la Gran Colombia y, además, denunciaban a la oligarquía  integrada por españoles y criollos, que no apoyaron la independencia y a quienes el gobierno devolvió tierras que habían sido ofrecidas a los combatientes del Ejército Libertador. De manera que no fue poco el ácido que recibió Vargas desde el flanco político izquierdo del momento. El presidente Vargas renunció el 24 de abril de 1836 y concluye su mandato el General Carlos Soublette. El Centro no marcó ni un gol.

En 1839, concluidos los cuatro años del período de Vargas, resulta electo  por segunda vez el conservador General Páez (1839-1843). Durante este período el Partido Liberal  se asoma con el periódico Bandera Nacional de Tomás Lander y luego se instala en el ambiente político nacional de la mano de Antonio Leocadio Guzmán y su periódico, El Venezolano. Así, aparece la clásica contradicción entre conservadores y liberales, derecha e izquierda. Para el cuatrienio 1843-1847, resulta electo Carlos Soublette quien hizo una buena presidencia, respetuosa de los derechos ciudadanos. Habían 26 órganos de prensa en Caracas lo que distinguía su respeto al derecho a la libertad de expresión, decretó el cierre de las causas a los desterrados por motivos políticos y a raíz de la crisis por la que pasaban los productores de café y cacao por la caída de mercados extranjeros, el Ministro Aranda propuso al Congreso la creación de un Instituto crediticio para ayudar a los productores con préstamos de bajo interés que fue aprobado, pero después vetado por el ejecutivo. Al llegar el año electoral de 1846, se inscriben las candidaturas presidenciales de Antonio Leocadio Guzmán, Bartolomé Salóm, José Feliz Blanco y José Tadeo Monagas. Guzmán era un agitador de las ideas liberales y anti centralistas y los conservadores veían en él a un propugnador de la revolución social, de manera que cuando sus seguidores, entre ellos Francisco Rangel y Ezequiel Zamora, se alzan en Barlovento, los Valles del Tuy y Villa de Cura, el Ejército -con Páez y Monagas a la cabeza- los derrota, y Antonio Leocadio Guzmán es apresado, enjuiciado y condenado a muerte. De nuevo el Centro es avasallado por los extremos.

Con el apoyo de Páez, resulta electo presidente para el período 1847-1851 José Tadeo Monagas. Una vez en ejercicio de la presidencia, Monagas se desprende del apoyo conservador de Páez, indulta a Antonio Leocadio Guzmán y lo nombra primero Ministro del Interior y luego Vicepresidente, naciendo la llamada Oligarquía Liberal que desgobernó al país por once años en los que los hermanos Monagas se turnaron en el poder desplegando nepotismo, corrupción, represión, crueldad, desconocimiento a la Constitución y la leyes, enervamiento institucional. Ya en ejercicio de su segunda presidencia 1855-1859, en abril de 1857, el personalista y autoritario José Tadeo Monagas desiste de su sueño de recrear la Gran Colombia pero insiste en gobernar indefinidamente al extender a seis años el período presidencial y abolir el impedimento de la reelección inmediata. Poco después, en marzo de 1858,  es derrocado por el General Julián Castro quien fue convencido para ello por los conservadores. Monagas, ayuno de respaldo militar,  renuncia y Castro decreta su expulsión del país y también la de Guzmán. Se aviva la contradicción entre conservadores y liberales, los primeros son centralistas y los segundos federalistas. El presidente Castro convoca la Convención de Valencia para redactar una nueva Constitución. La Constituyente se instala el 5 de julio de 1858 y en diciembre del mismo año promulga la nueva Constitución. Muy tarde, había comenzado la Guerra Federal que concluyó en abril de 1863 con el Tratado de Coche y que según el historiador Rafael Arráiz Lucca dejó 200.000 muertos en 367 batallas y 2.467 enfrentamientos. (1)

En una guerra se evade el centro político y aun dentro de cada parte beligerante se hace esquivo.  Entre 1858 y 1861, hubo una sucesión de presidentes y encargados de la presidencia. Castro, Pedro Gual, Manuel Felipe Tovar y de nuevo Gual, hasta que asumió Páez la llamada Dictadura Senil que ejerció hasta el 22 de mayo de 1863 cuando se firmó el Tratado de Coche y le entregó la presidencia al General Juan Crisóstomo Falcón, Jefe del Ejército victorioso.

En abril de 1864, se aprobó la Constitución Federal, considerada progresista para la época con elección presidencial directa y períodos de cuarto años sin reelección inmediata. Veinte estados integran la República Federal. Un catálogo de derechos ciudadanos y se proclama la democracia como principio de gobierno. Una curiosidad, la pena máxima de prisión era de diez años.

Falcón es electo presidente para el período 1865-1869 y el país entra en un período de rebeliones regionales que debe sofocar dejando como encargado de la presidencia al primer designado, Antonio Guzmán Blanco. En marzo de 1868 se alza en Oriente José Tadeo Monagas con su Revolución Azul. Falcón se siente desbordado por la crisis política y renuncia en abril del mismo año. Otra vez, una seguidilla de presidentes encargados y provisionales, siendo el último de la misma José Ruperto Monagas (Feb.1869-Abr.1870), hijo del caudillo José Tadeo, fallecido el 13 de noviembre de 1868. Guzmán Blanco regresa del exilio y entra por Coro en febrero de 1870, se pone en campaña y acorrala al gobierno de José Ruperto que el 27 de abril del mismo año rinde la plaza.

Comienza la era de Antonio Guzmán Blanco, el hijo mayor de Antonio Leocadio Guzmán. Gobernará al país por 18 años ya directamente como presidente o por intermedio de dos creaciones políticas suyas, Francisco Linares Alcántara y Joaquín Crespo. Tirios y troyanos reconocen los avances institucionales (nuevas leyes y códigos, Registro y Matrimonio Civil), de infraestructura civil (Palacio Federal y otras edificaciones de gobierno, teatros, carreteras, ferrocarriles), educación pública obligatoria y gratuita. Se desarrollan políticas de salud pública. En Caracas, Valencia y otras ciudades se atienden los servicios públicos (luz, acueducto, pavimentación de calles, construcción de puentes y bulevares, parques y balnearios). El fin, Venezuela y sobretodo su ciudad capital,  crecen y se modernizan. (2)

La otra cara de la moneda era el ejercicio omnímodo y corrupto del poder. Los famosos empréstitos ingleses -cuyos ingresos se ven reducidos por las comisiones que se quedan en el camino- es verdad que se usaron para obras públicas, pero también para hacerse rico, pagar conciencias y apagar rebeliones. Un ilustrativo ejemplo del robo a la república se observa en la cuenta que presenta el general e historiador Level de Goda (citado por Ramón Díaz Sánchez) del empréstito inglés de 1864, según la cual ingresaron al Tesoro de Venezuela 1.480.349,05 pesos y las aduanas pagaron a los agentes ingleses 2,590.738,05 pesos, de manera que comenzando ya había un déficit de 1.110.388,95 pesos que creció más con el tiempo. (3)

Guzmán Blanco controlaba a los caudillos regionales mediante una suerte de arte represiva que consistía en eliminarles por ley las fuentes locales de financiamiento para ponerlos a depender del gobierno central y, por otra parte, ofrecerle prebendas. (4)

Concluye la era Guzmancista en 1887, cuando el Ilustre Americano se marcha definitivamente a Europa. Entre ese año y 1899 Venezuela tiene siete presidentes que arriban al cargo por designación, elección del Consejo Federal,  un golpe de estado y una elección directas fraudulenta. (5)

Concluyendo el Siglo XIX, el 22 de octubre de 1899, entra triunfante en Caracas, el general Cipriano Castro después de invadir con 60 hombres a caballo por la frontera del Táchira. En un rutilante Bliestgrick impone su Revolución Liberal Restauradora. Con el general Juan Vicente Gómez al mando del Ejército, Castro acabó con los alzamientos regionales y pacificó al país. En 1908, su compadre Juan Vicente lo derrocó y por 27 años gobernó con una férrea y cruel dictadura.

Lo que viene después es historia contemporánea y el lector tendrá su propio juicio para detectar si hubo o no gobiernos de Centro. Tal vez podría calificarse como tal el de Isaías Medina Angarita, (período 1941-1946) que no pudo concluir su mandato porque fue derrocado por una rebelión cívico militar el 18 de octubre de 1945. En nuestra opinión fue un gobierno de talante democrático y equilibrado que sin embargo era visto de manera distinta por el importante sector político opositor que conspiró para tumbarlo.

La apretada síntesis de las experiencias gubernamentales del Siglo XIX lleva la intención de demostrar que a) ninguno de ellos cumplió sostenidamente una política de centro; b) las tendencias dominantes fueron conservadoras o liberales, de derecha o izquierda; c) En mayor o menor grado fueron gobiernos viciosos por acaparadores de tierras, comisionistas de empréstitos, manipuladores interesados de aduanas, peculadores y chantajistas, aunque hay dos notables ejemplos de lo diametralmente contrario que deben ser los de Vargas y Soublette; d) el exacerbado personalismo y su contraparte que es la adulancia, predominan en los políticos de los poderes ejecutivo y legislativo, para quienes lo vital es escalar la cima sin importar cómo se hace; e) en general, una vez sentado en el “solio”, la intención de mantenerse en el poder se manifiesta tarde o temprano; sus declaraciones de amor  y sacrificio por la patria son pura demagogia.

LA OPOSICION ESTA ENTRAMPADA EN UNA LUCHA IDEOLÓGICA QUE DISTRAE LA ATENCIÓN DE LAS CONDUCTAS PERSONALISTAS Y APROVECHADORAS QUE CONSPIRAN CONTRA LA UNIDAD

Si  nos trasladamos a la actualidad encontraremos pocos cambios. El gobierno se conduce desde una posición de izquierda que es más declarativa que real, mientras en la oposición predominan posiciones matizadas de derecha. En ambas la democracia sucumbe ante dogmas y conductas reñidas con la libertad de ideas, de opinión, de derechos y de garantías.

Los desaciertos y corruptelas del Gobierno de Maduro, el nepotismo, la represión, el maltrato a la ciudadanía, el desconocimiento de la Constitución, la ilegal manipulación de las instituciones públicas, la facilidad con que mienten, el ventajismo electoral siempre presente y, desde 2016 para acá, el añadido fraude electoral, todo ello tiene antecedentes en nuestra propia vida republicana. Si es que en 1850, y para más similitud, en plena hegemonía de los Monagas, hasta se manifestó un adelanto del contemporáneo Arco Minero y se desató una fiebre del oro descubierto en el área del río Yuruari. (6)

Un gobierno que se dice socialista y revolucionario, no obstante sólo tiene en común con la URSS y Cuba, el carácter autoritario de sus gobiernos y la acción represiva contra los ciudadanos que los adversan. Este gobierno podrá parecerse al Stalin que corre por la redes desplumando a una gallina viva y después dándole de comer maíz de su caja Clap, pero no le conocemos planes económicos quinquenales como aquellos con los que a sangre y fuego éste industrializó su país. Conviene recordar que la URSS fue la superpotencia que polarizó el poder mundial con los EEUU. El PIB de la URSS para el año 1989 era de $ 2,6 billones, naturalmente comparado con el de EEUU de $5,9 billones denota gran diferencia, pero queda sólo por debajo del de Japón de $3,1 billones, (7) mientras es  superior a todos los demás. (8)

Por otra parte, está Cuba que es un país pobre, sin otro recurso natural importante que no sean sus hermosas playas y otros escenarios naturales, pero cuenta con una red hotelera de primera que provee puestos de trabajos e ingresos al país, además es un estado organizado con un cuerpo diplomático que se hace sentir en el mundo. Posee un buen sistema educativo y de salud, universal y efectivo. Claro, también tiene la otra cara de la moneda pues es un severo régimen dictatorial, sin elecciones libres porque están monopolizadas por un partido único que sólo admite algunas personalidades independientes en las elecciones para los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Por cierto en su organigrama no aparecen ni Concejos Comunales ni Comunas. (9) Para nosotros es evidente que el gobierno de Maduro se parece mucho al Cubano en lo dictatorial y muy poco en lo demás.

Nuestra oposición se empecina en buscar un enemigo externo en Cuba, en el Foro de San Pablo o el Grupo de Puebla. Tal y como el gobierno hace con el imperialismo. A los cubanos  las redes de oposición los pusieron a ejercer funciones registrales y notariales. No sé cuántos cubanos le habrán recibido a  usted un documento en esos sitios, amigo lector, a nosotros y conocidos nuestros, nunca. Hablan mal de los médicos cubanos pero son ellos quienes atienden al pueblo en los CDI. Nos preguntamos, ¿será que de allí salen enemistados con Cuba quienes consultan los médicos de la isla por lo que leen en WhatsApp? Es probable que ayuden en materia de inteligencia y contrainteligencia, pero la parte dura de ésta, incluyendo las detenciones y torturas, están en manos criollas, así como todas las decisiones. Igualmente, los rusos no se involucran en este último sentido, tampoco los chinos lo hacen. Sólo tienen personal aquí para atender sus equipos tácticos de combate. Aunque nos pese decirlo, los responsables de los desmanes que se cometen son malos venezolanos en búsqueda de negocios y privilegios, simple mejoras de ingresos, satisfacción de gustos viciosos, asquerosa adulancia y, los que menos, por estímulos ideológicos y políticos.

Algo no anda bien con la táctica de hacernos partícipe de una lucha ideológica que no ayuda a lo interno. Atención, no decimos que la presencia cubana esté basada en las prédicas de San Francisco de Asís. En la lid ideológica, en la que sí están presentes en todas partes, tendrán políticas solidarias (como las puede tener Maduro cuando manda oxígeno a los hospitales del Norte de Brasil), pero aquí tienen intereses -como todos los países- porque reciben petróleo a cambio de asesorías en educación, deporte y cultura y seguramente en otras áreas, contrapartida ésta que puede ser más o menos intangible. Antes también tenían acceso a muchos negocios que hoy son inexistentes por la situación económica venezolana.

Nuestra oposición esta tan mal por el abuso demagógico de muchas de sus equivocadas propuestas, aseveraciones y consignas que hay un enorme desencanto con su dirigencia porque pareciera que sólo ha sido útil para atornillar  en el poder a un gobierno que debería caerse por la escasez de recursos, y su profusión de ineficacia, ineptitud, represión, abuso y desparpajo para mentir.

Lo último que acaba de ocurrir es que, como no hay capacidad de liderazgo  dentro de la dirigencia criolla, el rol de jefe lo asumió el embajador de los EEUU en Venezuela con sede en Bogotá. Convocó a una lista de dirigentes opositores para organizarlos con un nuevo plan. Parece insólito porque, -sin negar la necesidad de tener alianzas externas y entre ellas la de los EEUU es muy importante- a nadie le puede parecer apropiado que no sean los venezolanos quienes abanderen y dirijan la oposición. Es que se la estamos  poniendo muy fácil al gobierno. Con esta conducta estamos condenados a restringir los apoyos en lugar de ampliarlos

¿QUÉ HACEMOS?

Entendemos que el nuevo abordaje no puede privilegiar lo ideológico tal y como se viene haciendo. Hay que bajarle el nivel porque este gobierno no es ni revolucionario ni socialista. Es un régimen anti democrático, es una dictadura inútil, ígnara, corrupta, sórdida y cruel y es así como debemos dirigirnos a ella  para ampliar el apoyo popular y el de los estamentos sociales críticos en este momento: el de los jóvenes profesionales que se están marchando a otros lugares del mundo porque aquí no ven futuro y el militar, al que sectores opositores han buscado para que se rebelen y cuando lo hacen o tienen la intención de hacerlo y son apresados, los olvidan, no son capaces de hacer campañas por su libertad y brindarle solidaridad a sus familias. Todos podemos tener ideología pero hay que tener pertinencia para usarla y agitarla, si sabemos que el gobierno no es revolucionario ni socialista por sus ejecutorias porque nos empeñamos en atacarlo por socialista porque no lo somos ni nos gusta. Eso es una impertinencia que estrecha los vasos comunicantes con la ciudadanía que es política e ideológicamente diversa y debemos unirla por lo que nos es común el amor por la patria, el comportamiento ético, las ansias de libertad y democracia, el derecho a pensar que todos podemos acceder a un futuro de crecimiento, progreso y bienestar. Hay que poner el acento en los vicios palpables del gobierno que son muchos y, a la par, presentar una oferta positiva, una solución que los buenos -que son la mayoría- sientan que los incluye.

Para el gobierno de Maduro cuyas credenciales de revolucionario y socialista son muy pobres, es indispensable el apoyo cubano, es una franquicia que los ayuda a  presentarse con los países que integran el Movimiento de los No Alineados para concitar su apoyo en los foros mundiales, se trata de la nada subestimable cantidad de 120 estados. (10) Es pertinente preguntarnos cuál es la política que adelanta hacia ellos la Cancillería sita en Bogotá.

Es un tema para desarrollar con profundidad y no podemos agotarlo aquí, pero es necesario que se aborde -y se haga por el Centro- para poder perfilar políticas que permitan fortalecernos internamente, tanto como para poder retar al gobierno con un poderoso movimiento cívico nacional. Esto, más la ayuda de nuestros numerosos aliados internacionales y  la propia debilidad del gobierno,  propiciará la entrega de la carta de despido al dictador.

Caracas, 4 de abril de 2021

Publicado por Reporte Final

DEBILIDADES DE LA OPOSICIÓN



Es notable la debilidad de la oposición y, en consecuencia, la incapacidad de combatir de manera efectiva a la dictadura. En esta entrega procuramos resaltar las causas que permiten concluir en tal afirmación.

La primera y, probablemente la principal razón, es el personalismo, una desviación del legítimo amor propio y del orgullo por sentirse útil a la sociedad. Querer ser siempre el primero sin importar cómo hacerlo, sin fair play, sentirse ungido de dioses, hechiceros o brujas, ocurre a menudo entre los venezolanos. Todos hemos escuchado o leído frases tales como “Dios tiene predestinado a fulano para grandes cosas” o “zutano llegará donde quiera porque nació enmantillado”. Psicólogos y Psiquiatras hablan de la personalidad Narcisista, nombre tomado de Narciso, el vanidoso personaje griego que quedó  absorto mirando su belleza reflejada en el agua del estanque. Pensamos que todos, en mayor o menor grado, somos narcisistas. No obstante, los políticos suelen serlo sobradamente por la estatura de sus egos.

Nuestra historia patria está llena de personalismo. Entre 1830, fecha de la disolución de la Gran Colombia, y 1900, transcurren 70 años de la República de Venezuela con golpes de estado, dictaduras, una cruenta y larga guerra federal, demagogia, nepotismo, corrupción, desorden administrativo cruel represión, ataques a las instituciones. Fueron años aciagos los  transcurridos durante las tres presidencias de los Monagas, tal vez solo superados por la Guerra Federal que dejó cientos de miles de óbitos. En casi todos los episodios políticos de estos 70 años, el personalismo fue la principal característica de sus protagonistas. Sin negar los avances en la modernización de la nación que trajo el largo ejercicio del poder de Antonio Guzmán Blanco, ya directamente como presidente o por interpuesta persona, el personalismo fue el sello que  blasonó  su acción. Es una pesada herencia que arrastramos.

Consecuencia del personalismo es el divisionismo. Los egos chocan y hacen chispas dentro de los partidos que se parten en trozos que siguen a uno o varios líderes. De Copei nace Primero Justicia y de éste Voluntad Popular. De AD brota Un Nuevo Tiempo. De Causa R emana PPT. Y de todos los nombrados encontramos a sus disidentes en Vente Venezuela.

La ausencia de crítica y autocrítica es otra inmensa debilidad. Después de años de lucha con dos momentos estelares de éxito comicial: la derrota del gobierno de Chávez con el primer referéndum sobre la reforma constitucional (2007) y la contundente victoria parlamentaria de DIC2015 contra Maduro, la oposición continuó repitiendo las consignas según las cuales el gobierno ganaba gracias a un CNE oficialista y a elecciones arregladas desde la misma Smartmatic, sólo que eso no explicaba las dos aludidas victorias de la oposición. Más aun, el 5 de enero de 2016, en su discurso inaugural, el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, actuando como vocero de la oposición, dijo que dentro de seis meses buscarían una vía para cambiar el gobierno de Maduro. De manera que se planteó la separación de la vía electoral con las secuencias establecidas en la Constitución para en seis meses asumir el gobierno. Lo que casaba con la cantinela del perpetuo robo electoral del gobierno y borró lo que estaba de bulto ante los ojos de todos, la sensacional derrota que le acababan de propinar al dictador. Fue un discurso delirante sobre un apabullante triunfo que no ocasionó crítica alguna dentro de la oposición. No recuerdo haber leído o escuchado a nadie hablar de concentrase en hacer oposición institucional y prepararse para las elecciones de gobernadores, para luego llegar a las elecciones presidenciales el 2018. No fue así, entonces la competencia entre los egos se puso de manifiesto para demostrar quién era más radical.

El gobierno cerró filas, se despojó de toda formalidad legal republicana y puso a funcionar el aparato institucional judicial y las fuerzas militares y de seguridad a su favor. Se prometió a sí mismo –ahora si- no perder más nunca una elección* dedicándose con tal ahínco a controlar las mesas en los comicios y no dejarse tumbar que desterró en el olvido sus tareas de gobernanza. Fue así que dio paso a sus cuadros más atrasados y menos preparados pero rudos para el combate, para que tomasen posiciones de gobierno. Muy pronto observamos como la realidad se movía de regular a malo y de malo a peor, en una síntesis del deterioro acumulado de corrupción, pésimas decisiones y mala administración de los servicios y la cosa pública en general y, en particular, de PDVSA y las industrias básicas de Guayana, todo lo cual derivó en la enorme crisis que arruinó al país y puso a la ciudadanía a sufrir muchas dificultades por la inflación galopante, salarios ínfimos, fallas generalizadas del servicio eléctrico, escaso suministro de gas doméstico, insuficiencia de los servicios de salud, graves problemas del sistema educativo público en todos los niveles, inseguridad jurídica, represión policial y militar.

Resumiendo, este gobierno tocó fondo porque además de las circunstancias supra descritas, carece de suficientes ingresos para atender debidamente los servicios públicos o invertir en la reactivación de la industria petrolera y las industrias básicas del hierro y aluminio de Guayana. Tampoco tiene acceso al crédito internacional y sus aliados, Rusia y China, no parecen estar en disposición de darlo. El Ejecutivo apenas tiene ingresos por las aduanas, la venta del oro y del coltán y algo de petróleo, cifras enanas que nada tienen que ver con los 3,3 millones de B/D que solíamos producir.

Queremos decir con esto que en nuestro país, ahora sí, tenemos condiciones objetivas para una insurrección popular, pero –nos preguntamos- ¿por qué no sucede? Para nosotros, la respuesta está en las condiciones de debilidad de la actual oposición. Es una entidad dividida en pequeñas partes encuadradas en mini partidos cuyos líderes compiten entre sí y repiten casi el mismo discurso. Su ambición y propensión anti empática entre sí,  incluso le permitió al gobierno cooptar a sectores suyos para sus políticas, tanto así que a pesar del magro resultado que obtuvieron en las gobierneras elecciones parlamentarias del 6DIC, se plantean participar en las próximas de alcaldes y gobernadores.  Por ninguna parte se asoma una conferencia o congreso  opositor en el que en lugar de dedicarse a rivalizar por ver quién habla peor del gobierno y con más virulencia,  se analice con sinceridad la conducta que vienen desarrollando desde 1998 para acá. Esto debe suceder para poder rectificar y trazar una política justa y realizable.

Es que la oposición no ha podido ni siquiera desarrollar una política solidaria con los presos militares que están en cautiverio precisamente por llevarle la contraria a Maduro y resultar acusados por éste de conspiración e instigación a la rebelión. Y, nos preguntamos, es que no hay razones suficientes para darles apoyo humanitario y de simpatía. El silencio de la oposición sobre este particular es contradictorio con su discurso que busca fracturar el apoyo de las FANB al gobierno.

En el frente externo, en cambio, la oposición exhibe fortalezas. En los organismos multilaterales, los EEUU,  la Unión Europea y en más 50 países hay respaldo para los sectores políticos democráticos de Venezuela frente a la dictadura de Nicolás Maduro.

Por cierto, aquí también tenemos palabras críticas porque la miopía opositora no ve más allá del círculo actual de países aliados que –dicho sea de paso- muchos fueron captados por los EEUU. Para explicar nuestra crítica, nos preguntamos por qué no se hace un esfuerzo para llevar la narrativa de lo que sucede en Venezuela a países africanos y otros, cuyos votos en la ONU ayudan a la causa Madurista gracias a la diplomacia cubana que avala con su franquicia revolucionaria a este desastre de gobierno que no es revolucionario ni socialistas y mucho menos democrático.  Nos encanta viajar a Nueva York, Madrid o Bogotá pero no vamos a Nairobi, Dar es Salam, Accra o Ciudad del Cabo.

Vale la pena detenernos un poco aquí, para especular sobre lo que parece ser la política que se propone desarrollar la administración del presidente Biden y la Unión Europea, desplegando acciones diplomáticas no sólo en los organismos multilaterales sino directamente con Rusia, China y Cuba para negociar asuntos que involucren intereses geopolíticos.

Aquí podría residir la clave para sentar a Maduro a negociar seriamente una solución que necesariamente debe recaer en una convocatoria a elecciones presidenciales libres y con observación internacional, lo que conduciría a la salida del gobierno de manera ordenada, pacífica y democrática.

Volviendo al tema del frente interno. Hay que enfatizar que para avanzar ya con la presión nacional para llevar al régimen a aceptar la convocatoria a elecciones presidenciales libres,  conjuntamente con la gestión diplomática de la comunidad internacional, será necesario la unidad superior de los venezolanos para la reconstrucción del país acogidos en un pacto que nos lleve a todos a colaborar 1) con el objeto de enfrentar eficazmente a la dictadura dentro del territorio patrio, y 2) con el posterior gobierno de reconstrucción del país.

La convocatoria a la unidad debe ser amplia e incluyente de todos los que disienten y combaten a la dictadura sin discriminación alguna de la forma de pensamiento político, sólo las limitaciones de carácter ético resultarán aplicables para negar el reclutamiento y aceptación de apoyos. Es esta definición la que da carácter superior a la unidad.

Ccs. 2/3/2021

*Tenemos bastante certeza de que hasta las elecciones de diciembre de 2015, el gobierno practicaba un ventajismo abrumador en los comicios pero no cometía fraude generalizado en las mesas de votación. El ventajismo debe ser interrumpido de inmediato por el ente (CNE) que dirige y administra el proceso electoral de oficio o a instancia de parte. Es muy difícil –casi imposible- el control posterior del daño que ocasiona el ventajismo por parte de la justicia electoral porque no es cuantificable en votos. Veamos un ejemplo: El Juez electoral tiene un universo grande establecido en la ley para ejercer su jurisdicción sobre el proceso electoral, la convocatoria, condiciones de los candidatos, cumplimientos de los lapsos, etcétera, pero lo fundamental para detectar el fraude en el acto de votación es el  examen una presunta implantación o sustracción de votos, y para ello revisa actas, cuadernos electorales y otros medios probatorios para determinar si hubo votos fraudulentos y si la cantidad influyó en el resultado. Por ejemplo, si aprecia que hay 20 votos en exceso de la cantidad de votantes de la mesa electoral y la diferencia entre quien ganó y quien llegó en segundo lugar es de 12 votos, se anula el resultado de la mesa, pero si la diferencia es superior y quien ganó lo hizo por 35 votos, entonces se subsana el vicio y confirma el resultado.

Publicado por Reporte Final, el 5/3/2021

https://www.reportefinal.com/2021/03/05/debilidades-de-la-oposicion/

SE RECALIENTA EL TEMA DEL ESEQUIBO



La agencia Argus, especializada en temas energéticos, alerta sobre el reclamo del gobierno Guyanés por la presencia militar venezolana en mar territorial del Esequibo.

Conversar sobre el tópico puede resultar espinoso porque los venezolanos hemos sido víctimas de despojos territoriales y por ello nuestras reacciones suelen ser hepáticas ab initio de cualquier consideración.

Sin embargo, reflexionemos: El uti possidetis iure resultó ser el principio aceptado por todas las recién liberadas repúblicas americanas del Reino de España en el Siglo XIX. En la gran mayoría de los casos el aludido derecho de posesión fue suficientemente claro, como el ejemplo del caso de Trinidad, isla que formaba parte de la Capitanía General de Venezuela pero que la Corona Español había cedido a Gran Bretaña por el Tratado de Amiens en 1802. En consecuencia, para el año de 1810, cuando Venezuela se separa de España Trinidad ya no era posesión de la antigua Capitanía. Como dicen los jueces, no hay materia sobre la cual decidir.

No obstante, apartando casos como el indicado supra, en el tema de fijación de fronteras si surgieron muchos problemas entre los nacientes estados, unos resueltos y otros que se arrastran hasta la actualidad.

En nuestro caso, los problemas de límites fronterizos con Colombia no existían con motivo de la independencia definitiva del Imperio Español porque Venezuela, junto con Ecuador, era una de las  tres provincias de un solo estado: la Gran Colombia.

Pero en 1830, cuando se disuelve la Gran Colombia, emerge la necesidad de fijar límites en la extensa frontera común entre las repúblicas de la Nueva Granada y Venezuela. Por ello se reunieron los cancilleres de ambas naciones en Bogotá el año de 1833 y produjeron el Tratado Pombo-Michelena que fue aprobado por el Congreso Neogranadino y posteriormente fue sometido a la consideración del Congreso de Venezuela que no lo sancionó. Según leímos, a grosso modo, el acuerdo nos reconocía importantes territorios  adscritos al Táchira y la mitad de la Península de La Guajira, pero los congresistas objetaron la pérdida de 62 millas de la costa norte. ¿Patrioterismo demagógico? No lo sabemos, pero lo cierto es que el Laudo arbitral de la Reina María Cristina de España de 1891, al que acudimos para la solución definitiva por el Tratado de Arosemena-Guzmán de 1881, sólo nos dejó una pestaña de la Guajira y retiró del mapa venezolano las fuentes del Río de Oro. Fuimos por lana y salimos trasquilados.

Por otra parte, el diferendo fronterizo de vieja data de Venezuela con Gran Bretaña sobre el territorio Esequibo del que es causahabiente Guyana desde el año de 1966 al independizarse de la Corona Inglesa, tiene orígenes distintos al descrito entre Colombia y Venezuela porque la fuente original del segundo está en la común dominación española, mientras que el iter causal que suscita el Esequibo es entre países extraños uno del otro. Que quizás lo sean menos hoy en día, es otra cosa.

Nos explicamos: No se entiende la excesiva confianza que nuestras autoridades depositaron en las de los EEUU. La aseveración viene al caso por la licencias que se tomó nuestro gobierno para firmar el Tratado de Washington en 1897. Acuerdo que prácticamente fue concertado entre Richard Olney, Secretario de Estado del Presidente Cleveland y Sir Julian Pauncefote, embajador británico, porque o no participó físicamente el representante del gobierno de Venezuela, José Andrade, o fue un convidado de piedra. El resultado fue el nombramiento del un Tribunal Arbitral de cinco miembros, dos por cada parte interesada y uno neutral designado por los cuatro árbitros. Pero, la representación de Venezuela quedó a cargo de dos estadounidenses. ¡Insólito!

Hay explicaciones sobre las particulares condiciones políticas en nuestro país fundadas en presuntas debilidades del presidente, pero que sepamos en 1897 el presidente era el General Joaquín Crespo que ejerció el poder con autoridad después de derrocar a Andueza Palacio. Nada justifica la conducta exhibida en la capital norteamericana. ¿Qué ocurrió realmente para entregarnos así?

Nuestros gobiernos, antes del Laudo de París, le plantaron cara a Gran Bretaña y al reiterado movimiento de hitos fronterizos y trazados de mapas que agentes británicos realizaban dentro de nuestro territorio que en su descaro llegaron hasta Upata. También, una vez consumada la usurpación arbitral de París en 1899, tampoco se dejó de reclamar el despojo. Mas fue a partir de los años cincuenta, una vez publicado en el American Journal of Law, Vol. 3, de julio de 1949 el Memorando Póstumo de Severo Mallet Prevost, abogado que asistió a los dos estadounidenses que representaban los intereses venezolanos, que se conoció toda la maña de Albión que consiguió la aquiescencia de la parte arbitral de Washington para nombrar al quinto árbitro, el ruso Frederick de Martens, quien ya estaba coludido con los árbitros ingleses bajo el amparo de las amigables relaciones de la Reina Victoria y su nieto político Nicolás II, Zar de Rusia. Desde entonces, nuestros gobiernos vienen denunciando los vicios del laudo y las perversas peculiaridades bajo los que fue trazada la línea fronteriza entre Guayana Británica y Venezuela.

Nuestros reclamos se hicieron sentir en la IV Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores del Continente Americano de Washington, en marzo de 1951. En la Décima Conferencia Interamericana de Caracas, en marzo de 1954. En febrero de 1962, Venezuela presentó la reclamación oficial contra Reino Unido en la ONU, exponiendo el asunto ante la Asamblea General. En agosto de 1962, Venezuela pidió la inclusión del reclamo en el temario del 17mo. Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU. En septiembre de ese año, se dio el debate con la participación de EEUU, Gran Bretaña y Venezuela como denunciante.

El 17 de febrero de 1966, se firma el Tratado de Ginebra entre el Gobierno de la República de Venezuela y el  del Reino Unido de Gran Bretaña  e Irlanda del Norte, en consulta con el Gobierno de Guayana Británica, para resolver la controversia sobre la frontera entre Venezuela y Guayana Británica. Tres meses después, el 26 de mayo de 1966, Gran Bretaña le concede la independencia a Guayana Británica y nace La Republica Cooperativa de Guyana.

Del Tratado de Ginebra deseamos destacar varias cosas: 1.
La firma del instrumento es consecuencia de la contención por nulidad que Venezuela mantiene contra el Laudo Arbitral de París de 1899; 2. En virtud de lo anterior, la contraparte que en el momento es Reino Unido y tres meses después Guyana, – ambas firmantes del Tratado- admiten las dificultades limítrofes y por ello se crea una Comisión Mixta (tripartita) para discutir soluciones sobre el diferendo, en un lapso de cuatro años; 3. Si no hay arreglo, se aplican los medios de solución pacífica establecidos en el artículo 33 de la Carta de la ONU, de no lograrlo, las partes remitirán el tema al órgano internacional que consideren apropiado y, aun si así no es posible hacerlo será el Secretario General de la ONU quien buscará la solución agotando las indicadas en el citado artículo 33; 4. Nada de lo aceptado por los tres gobiernos signatarios del tratado significa renuncia a reclamo o soberanía territorial (Art. V,1); 5. Mientras esté en vigencia el acuerdo, ninguna situación de hecho realizada por cualquiera de las partes podrá hacerse valer frente a otra para apoyar o negar una reclamación territorial o crear derechos territoriales, salvo que sea consecuencia de una resolución de la Comisión Mixta; 6. Con la firma del Tratado de Ginebra, Guyana no puede invocar los efectos de cosa juzgada.

Cuatro años después, en vista de que no se logró ninguna conclusión en la Comisión Mixta,  Caracas y Georgetown firman el Protocolo de Puerto España el 18 de junio de 1970. Con ello se suspende por doce años la aplicación del artículo 33 de la Carta de la ONU según está previsto en el Tratado de Ginebra. Seis meses antes de que transcurriesen los doce años, el Gobierno de Venezuela decidió no renovar el Protocolo y remitir el asunto al Secretario General de la ONU, actuando con arreglo al aludido artículo 33.

Entre el año 1989 y el 2014, por iniciativa del Secretario General de la ONU, Javier Pérez Cuellar, las partes aceptaron la figura del Buen Oficiante para mediar en búsqueda de una solución pacífica entre las partes. Como tales, actuaron: Alister McIntyre (1989-1998), Oliver Jackman (1999-2007+) y Norman Girvan (2012-2014+)

Durante los últimos quince años se presentaron situaciones fácticas contrarias al Acuerdo de Ginebra al ocurrir, por parte Guyana, ocupaciones que son contrarias al mandato del artículo V(2) del tratado, según el cual: “Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras se halle en vigencia este Acuerdo constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial…” “…ninguna nueva reclamación o ampliación de una reclamación existente…será hecha valer mientras este Acuerdo esté en vigencia…” Se trata del mantenimiento del status quo mientras rige el tratado. Queriendo decir con esto que el silencio de la contraparte no concede derechos. La doctrina Estoppel del silencio aprobatorio u otros, no es aplicable al caso por hechos acaecidos en la zona en reclamación.

Estas situaciones de hecho afloraron el 19 de mayo del 2000, con el acuerdo firmado entre el Gobierno de Guyana y la empresa Beal Aerospace Technology, Inc. para instalar una plataforma de lanzamiento de cohetes en la Zona en Reclamación. El asunto fue protestado por el presidente Chávez y el 26 de octubre del mismo año, la empresa comunicó el cese de operaciones.

No obstante, más adelante, Chávez adoptó una política equívoca cuando para complacer a la Comunidad del CARICOM, declaró que no veía inconveniente en las inversiones que el Gobierno Guyanés alentase dentro de territorio Esequibo si eran en beneficio del pueblo. Lo afirmamos, porque aunque el Tratado asienta que cualquier cambio en el status del territorio Esequibo debe ser fruto de una decisión de la Comisión Mixta y aceptada por escrito, no es menos cierto que la declaración tolera la actividad unilateral de Guyana.

Con ello comenzó un tira y encoge de actos guyaneses, por un lado, y protestas y reacciones venezolanas, desde el otro. En el 2013, el Gobierno Guyanés otorga concesiones exploratorias a la Exxon Mobil en el mar que corresponde a la Zona en Reclamación. También ingresa en la misma área el buque de investigación oceanográfica RV Technic Perdana habiendo sido contratado por el gobierno de Georgetown. Se activaron las fuerzas navales venezolanas, hubo reclamos desde Caracas y respuestas desde Guyana.

En la actualidad –decíamos al comienzo- que la firma ARGUS con sede en Londres alertaba sobre el aumento de la actividad militar por parte de Venezuela en El Esequibo y su Mar Territorial y, francamente, no podemos leer en los últimos sucesos cómo quiere afrontar el problema el Gobierno de Venezuela.

Comprendemos que el Acuerdo de Ginebra, lejos de propiciar un todo o nada, sugirió una solución práctica en la que las partes cediesen sus posiciones maximalistas para alcanzar un punto de encuentro y resolver el diferendo. Eso no fue posible y se buscaron otras aproximaciones a una solución pragmática por la vía de los negociadores de la ONU (Buenos Oficiantes) también sin éxito.

De manera que quedan dos opciones. Una es la que debemos descartar de inmediato: la guerra para recuperar o perder el Esequibo y quizás mucho más, todo depende como nos vaya. Permítannos decir que sin Armada y con la poca sostenibilidad logística que se le puede a dar a nuestro Ejército a más de 1000 Kms. de distancia no podemos contar con el éxito militar. Nuestra superioridad aérea tiene alta capacidad de fuego pero no es suficiente porque desde el aire no se ocupa territorio. Además, hay que contar con las capacidades militares de los aliados que tiene Guyana.

¿Qué nos queda?

El 18 de diciembre de 2020, la Corte Internacional de Justicia admitió un recurso de Guyana para asumir la solución al conflicto limítrofe. Guayana requería la ejecución del Laudo Arbitral de París, mientras Venezuela se escudaba en el Tratado de Ginebra de 1966. La CIJ se declaró competente para entrar a conocer el tema del Laudo e ir al fondo del litigio.

En nuestra humilde opinión, llegó el momento de atacar la nuez del asunto. Esto es, la validez del Laudo Arbitral de París del 3 de octubre de 1899. Son muchas las razones y pruebas documentales que demuestran como desde hace mucho más de un siglo la Gran Bretaña viene conspirando y actuado para despojarnos de territorio al Sureste de Venezuela. Muchos intelectuales patrios han investigado los archivos ingleses, holandeses, españoles y propios y  acopiaron documentos y mapas demostrativos de la mala fe de aquellos dirigentes británicos que provocaron acciones de las Fuerzas Armadas Venezolanas para retirar hitos y postes que iban subiendo de latitud buscando el Delta del Orinoco, todo ello basados en mapas forjados por ellos mismos. Además, fue causa de rupturas de relaciones diplomáticas durante el Siglo XIX por iniciativa de nuestro gobierno.

También es oportuno poner el dedo acusador en la manera como se eligieron los árbitros en Washington y como a nuestra República debilitada por las guerras intestinas y la deuda pública la pusieron ante hechos acordados entre las autoridades  estadounidenses y británicas. Atrapados por la impotencia de nuestra nación y la mudez del representante del Gobierno Venezolano, José Andrade, se redactó en Tratado de Washington del 2 de febrero de 1897, y de ese convenio salieron dos británicos para defender los intereses del Reino Unido, dos estadounidenses para defender los intereses venezolanos y un quinto que habrían de elegir los cuatro. Este último nombramiento recayó en un ruso residenciado en Londres, Federico de Martens. El Memorando Póstumo de Severo Mallet Prevost de 1949, aclara bien cuál fue el funesto rol de este sujeto en el Laudo de París y las razones por las cuales se crearon las circunstancias para que los cinco miembros de la Comisión despojasen a Venezuela de sus derechos en El Esequibo.

Lo sucedido delata una clara intervención en la voluntad soberana de Venezuela, verificada en la parte consensual del proceso que arrancó en Washington en 1887 y luego concluyó en París en 1899. Ello vicia de nulidad el Laudo Arbitral por lo que todo debe volver a la situación original.

Si los venezolanos de gobierno y oposición, pero sobre todo los que están en Miraflores, no hacemos nada creyendo que abandonando el juicio que corre ante la Corte Internacional de Justicia, una sentencia adversa resultará inejecutable, cometeremos una atroz falta contra la Patria porque bien sabemos que de apoyo internacional, dinerarios y de fuerza, no carece Guyana. La sentencia la llevarían a efecto. Debemos combatir en el Foro de La Haya.

Publicado por Reporte Final, el 3/2/2021

https://www.reportefinal.com/2021/02/03/se-recalienta-el-tema-del-esequibo/

VENEZUELA ESTÁ ENFERMA

 



Poniendo de lado la actual pandemia del Covid19 que lo ha paralizado todo, nos preguntamos: ¿Qué es lo que nos ocurre que estando bendecidos por la naturaleza con riquezas petroleras, mineras, tierras aptas para diversos cultivos y ganadería, con playas maravillosas y paisajes de nevadas montañas andinas, selvas y desierto capaces de atraer el turismo mundial, no podemos tener una economía generadora de prosperidad para todos los venezolanos?

Es una pregunta universal. La hemos escuchado en muchas conversaciones sencillas y elaboradas. En nuestros hogares y centros de estudio.

Los políticos suelen culparse entre sí. La derecha a la izquierda y viceversa. Creamos o exageramos la importancia de enemigos externos a quienes cargarles la culpa de todo lo malo que ocurre. Muy poco miramos  intra muros con ánimo de encontrar errores y corregirlos, lo que no obsta para que seamos acervos críticos de connacionales que consideramos adversarios, al extremo de intentar destruirlos como si de enemigos se tratase.

Venezuela, ese país descrito en el primer párrafo, actualmente sufre los rigores de un pésimo gobierno. Probablemente el peor de su historia. En general, sus dirigentes son personas de poco estudio, mal preparadas, descorteses y groseros. Algunos más y otros menos. Como islas asoman uno que otro con título profesional, buenos lectores y hasta amena conversación. No obstante, el ambiente que deriva de un ejercicio del poder omnímodo, prepotente y corrupto hasta la perversión los convierte en asesores de la tiranía, son el talento detrás del trono. A su vez, éstos se rodean de grupos de bachilleres y falsos intelectuales que vienen a ser los cuadros medios de gobierno y partido que manipulan las empequeñecidas masas de empleados públicos y sus entornos de familia, comuneros, guapos de barrio, colectivos delictuales. Este esquema organizativo se reproduce en el mundo militar.  Innumerables  generales* –no todos por supuesto- administran parcelas de negocios derivadas de empresas del estado o privadas que ya por suministro de materia prima, por protección o por mera sociedad se involucran con ellos y para operar utilizan los rangos militares como los cuadros medios de los partidos políticos, correspondiéndoles a todos su participación monetaria conforme a la jerarquía. En las cúpulas, tanto civil como militar, observamos mucha sagacidad, acompañada de una gran capacidad para mentir con desparpajo y falta de escrúpulos éticos.

El presidente Chávez extremó la economía rentística petrolera y el presidente  Maduro acabó con PDVSA y con ello la producción cayó a su mínima expresión. De manera que sin ingreso de divisas derivadas de la exportación de petróleo no hay palanca para el desarrollo, pero tampoco para importar sostenidamente comida, medicinas ni suplir las carencias de nuestra manufactura que son muchas. Tenemos una economía de subsistencia y el país requiere una economía de crecimiento y desarrollo. La administración actual no reúne las condiciones para llevar a cabo las políticas requeridas e intentar salir del atolladero, tampoco para encontrar el apoyo crediticio externo.

El gobierno que tenemos desde hace más de veinte años, se originó en una amplia victoria electoral que llenó de esperanzas a la mayoría de los venezolanos, pero paulatinamente fue derivando de bueno a menos bueno, regular, malo, hasta llegar a ser superlativamente el peor de todos. Sin embargo, sin dejar de decir que revisando gobiernos anteriores habrá el que tuvo más cosas positivas o negativas que otro, nunca podríamos afirmar que alguno fue excelente. Por el contrario, nuestra reciente historia registra una evidente decadencia en todas las áreas que condujeron a la entronización de la llamada Revolución Bolivariana, Socialista y Democrática que no es Bolivariana ni Socialista y mucho menos Democrática.

Incluso, hace poco más de siglo y medio atrás podemos encontrar en los diez años de gobierno de los hermanos Monagas una situación similar a la actual. En efecto, entre 1848 y 1858, el nepotismo, la corrupción, la crueldad, el desconocimiento de la Constitución y las leyes, el debilitamiento institucional de la República, con la salvedad del Poder Ejecutivo, pusieron al país en trance de naufragio. El canibalismo político entre la llamada Oligarquía Conservadora encabezada por Páez, Manuel Felipe Tovar y otros, y la Oligarquía Liberal que venía siendo liderada por Antonio Leocadio Guzmán, primero, y por quien, para el momento era presidente, José Tadeo Monagas, se libraban terribles enfrentamientos que arruinaban a la nación. A Monagas lo tumba un golpe de estado promovido por los conservadores y realizado por el General Julián Castro quien decreta la expulsión del país de Guzmán y Monagas. Se avivaron los tambores de la guerra. Para evitarla, Castro convocó la Convención de Valencia que se reúne el 5 de julio de 1858 con el fin de redactar una nueva Constitución. Allí la polarización se manifestaba entre los Conservadores que eran Centralistas y los Liberales que eran Federalistas. El quid de la cuestión era pues, Centralismo o Federación. Tema que Antonio Leocadio Guzmán quiso zanjar afirmando: “No sé de dónde han sacado que el pueblo de Venezuela tenga amor a la Federación, cuando no sabe ni lo que esta palabra significa; esa idea salió de mí y de otros que nos dijimos: Supuesto que toda revolución necesita bandera, ya que la Convención de Valencia no quiso bautizar la Constitución con el nombre de federal, invoquemos nosotros esa idea, porque si los contrarios hubieran dicho Federación, nosotros hubiéramos dicho Centralismo” (Guzmán, elipse de una ambición de poder, Ramón Díaz Sánchez, Tomo II, página 83. Editorial Mediterráneo 1975)

En diciembre de 1858 se promulga la nueva Constitución. Muy tarde, la guerra estaba en marcha. Había comenzado la Guerra Federal que concluyó en abril de 1863 con el Tratado de Coche y que según el historiador Rafael Arráiz Luca dejó 200.000 muertos en 367 batallas y 2.467 enfrentamientos.

¿Cuál es ese motor que mueve a los venezolanos y no los deja ponerse de acuerdo? Dice Díaz Sánchez, refiriéndose a los hechos narrados por él en la citada obra, que por más que fundamenten sus diferencias en estrategias políticas y militares, en el fondo no son sólo esto. También “actuaban los regionalismos, las ambiciones y el más poderoso de todos los acicates que mueve la psicología del venezolano: el personalismo.” Precisamente, tema del que habló Fermín Toro en la aludida Convención de Valencia y que le correspondió presidir, según el citado historiador.


Si vamos más atrás en nuestra historia que vista desde el actual 2021 se ve remota, aunque lo fue bastante cercana para los protagonistas del desastre de la década de los Monagas, el mediocre Julián Castro, la senil dictadura de Páez y la terrible Guerra Federal. Insistimos, si nos proponemos ver los veinte años de actividad de Bolívar, entre 1810 y 1830, es cierto que su habilidad dialéctica, su consistencia política, sus dotes de estratega, táctico y jefe militar, su férrea voluntad, su prédica con el ejemplo, entre otras virtudes, fueron determinantes para garantizar la unidad de los patriotas en la gesta liberadora, no lo es menos que fue un proceso alcanzarla, que tomó tiempo y no estuvo exento de momentos difíciles, pero además, y esto es importante, quienes lo acompañaron de principio a fin y que no  siempre  estuvieron  de  acuerdo con él -probablemente por razones más personalistas que otra cosa- cerraron filas con El Libertador porque sobre las discordancias prevaleció el amor por la libertad y la independencia.

Ahora las tres grandes interrogantes con sentido histórico que debemos plantearnos los venezolanos, que lo somos todos:

¿Costará mucho entender a los venezolanos que están en el gobierno desde hace 22 años que sus políticas no están funcionando y que el daño causado es muy grande e irreparable aplicando las mismas ideas, los mismos procedimientos, con los mismos mandos, siendo lo mejor una salida decorosa que los aparte del poder y deje algún mérito para que la historia, analizando el conjunto de sus actos entregue un veredicto veraz y comprensible, vistos los hechos en perspectiva?

Nuestra oposición, también venezolana, debe entender que no lo ha hecho bien porque ha errado en sus lecturas de aciertos estratégicos cuando fueron tácticos y con ello ha estimulado la desunión, y -más aun- que con personalismo exacerbado y sectarismo acérrimo la ha profundizado. ¿Será que llegó la hora de que entendamos que sólo si nos unimos tendremos la fuerza necesaria para ayudar a resolver un problema que es todos los que habitamos esta tierra maravillosa?

Si las dos primeras preguntas son satisfechas positivamente, la tercera es casi natural: ¿Podremos ponernos de acuerdo para celebrar unas elecciones verdaderamente libres, sin presos políticos civiles y militares, sin partidos inhabilitados o intervenidos, con una selección de rectores del CNE genuinamente comprometidos con ello?

Sí, señores del gobierno, le quitamos la palabra de la boca. Sabemos que unas elecciones libérrimas significan la salida del poder de sus actuales ocupantes y el ascenso de los otros. No obstante, todos los venezolanos tenemos el deber de interpretar que esa es la solución. Recurrimos a su vocación de hacer Historia de la buena. Cada vez nos acercamos más a la vía de la violencia. No lleguemos tarde a la cita como ocurrió con la Convención de Valencia.

Caracas, 23 de enero de 2021

*Para ver los criterios que sustenta los ascensos, basta con buscar los nombres de los generales en las listas de integrantes de sus promociones para constatar que la gran mayoría están ubicados en el orden de mérito más allá de la primera mitad o entre los últimos.

Publicado por Reporte Final, el 25/1/2021

https://www.reportefinal.com/2021/01/25/venezuela-esta-enferma/